Tantadel

mayo 15, 2015

Un Papa razonable y un comunista con sentido del humor

El dirigente marxista Raúl Castro, le dijo en el Vaticano al papa Francisco: “Soy comunista, pero si sigue así, volveré a rezar”. La broma vino en función de la contribución del guía espiritual del catolicismo para disminuir las tensiones entre Cuba y Estados Unidos. No dejemos de lado que ambos son latinoamericanos y que entienden, mejor que los líderes de las grandes potencias, que los tiempos han cambiado. La globalización se ha impuesto y los horrores del capitalismo se extendieron hasta parecer naturales, pero no lo son. Si antes los marxistas querían transformar profundamente el mundo, según lo expresó el propio Marx, hoy, en Cuba al menos, quieren vivir dentro de sus propias reglas, sin ser hostilizados permanentemente por los norteamericanos. Imagino además que los isleños desean que EU les regrese la obsoleta base naval de Guantánamo, a la que convirtieron en lugar de dolor y muerte, centro de torturas, sin que nadie protestara ni exigiera respeto a los derechos humanos.

Está demostrado que es posible coexistir sin compartir las mismas ideas o similar religión. Cierto, tampoco es fácil como se puede observar en Medio Oriente, pero en esa zona hay explicaciones complejas y es imposible dejar de lado que las tropas norteamericanas han devastado países enteros y una vez destruidos se encargan de los beneficios de la reconstrucción, y eso con un presidente, Obama, que sin mayores méritos goza del Premio Nobel de la Paz.

Cuba nunca agredió físicamente a EU, se defendió de la histeria anticomunista que prevalece en esa arrogante nación, cuya forma de vida ha terminado por imponerse. Hizo las críticas naturales y defendió el derecho que tienen los países a seguir la ruta política que quieran. El socialismo cubano nació en plena Guerra Fría, y para sobrevivir tuvo que aliarse a la Unión Soviética para garantizar su existencia. Los cubanos hicieron frente a una invasión armada y a un bloqueo que no cesa del todo. Fueron víctimas de una de las más extensas agresiones mediáticas de la historia. El Che Guevara murió intentando ampliar la guerrilla y la liberación de otras naciones africanas y latinoamericanas y Fidel Castro envejeció y su organismo de poderoso pasó a ser delicado. Cuba está dispuesta a sobrevivir manteniendo su actual régimen, ya liberalizado. Lo ha probado. No es terrorista, como los estadunidenses dicen cuando alguien no está de acuerdo ni con su expansionismo ni con su brutalidad, enfermedades crónicas con las que nació y que se llama Destino Manifiesto.

Falta mucho por hacer en Cuba. ¿Cómo recibirán a los cubanos que se formaron capitalistas en Miami ahora que puedan regresar a la isla? ¿EU querrá de nuevo controlar la economía cubana e imponer su estilo de vida, lleno de diversión prosaica, elemental? ¿De nuevo tendrá la idea de que Cuba se convierta en una especie de Las Vegas? Falta mucho por hacer en tal sentido. Cuba es hoy una isla en medio de un mar capitalista, saturada de pillerías y de corrupción. ¿Cómo solucionará la llegada de posibles santos que tratarán de catequizar de nuevo a los comunistas, qué harán aquellos que tienen una educación científica ante la avalancha de representantes del buenazo de Francisco?
Por lo pronto, si Raúl Castro dice que irá a misa como acto de gratitud por la intervención del Papa en el largo conflicto con la potencia imperial, irá y está bien. El pueblo cubano no debe seguir soportando miserias porque una vengativa potencia así lo quiere. Muchos siguen pensando en que la religión (en plural) es el opio del pueblo. Pero ello no le ha restado popularidad. En nombre de Dios, el que sea, se han cometido y se siguen cometiendo crímenes atroces. Ojalá que las religiones y las potencias sepan vivir juntas y en paz. Total, cada quien vive como quiere, piensa como le da la gana y le reza al dios que le convenga.

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