Tantadel

junio 24, 2015

Alicia Torres Garza, una bella voz rescatada

A pesar de diversidad de dificultades, choques desastrosos con una globalización que impone valores comerciales y oprime a las altas formas de cultura, la buena música y la gran literatura sobreviven. El libro de Mario Vargas Llosa, La civilización del espectáculo, precisa la contradicción de manera sencilla y brillante. A esta obra, Gilles Lipovetsky responde aceptando lo fundamental, pero añadiendo que la definición de cultura, hoy en día, en el siglo XXI, debe ser más amplia que en el pasado e incorporar nuevas manifestaciones artísticas y revalorar el llamado arte popular. Es obvio que hay una banalización (frivolización, precisa Vargas Llosa) de los medios de comunicación y de los mismos Estados. El arte que podemos llamar clásico se ha defendido de manera individual, tratando de popularizar, de hacer masiva la ópera. Ése podría ser el principio que movió a los “tres tenores” a cantar con estrellas del rock, en medio de ruidosas actividades comerciales.

En México tenemos una situación particular, aquí la educación y el arte fueron desde casi siempre estimulados y fomentados por el Estado. El caso más evidente son los años posteriores a la Revolución Mexicana, cuando José Vasconcelos retoma principios de Justo Sierra y lleva a cabo una reforma profunda del sistema educativo y estimula la creatividad de músicos, artistas plásticos, literatos y bailarines. Los años siguientes fueron de cierto esplendor. Pero entre la fatiga de los herederos de la Revolución, convertidos en neoliberales y el derrumbe del mundo socialista, la idea de adelgazar al Estado se hizo poderosa. ¿Por dónde empezar? Por la cultura, la educación, las artes. El fenómeno ha sido funesto. El país, inmenso productor de grandes voces operísticas, vio cómo sus tenores, barítonos, sopranos y contraltos emigraban en búsqueda de mejores escenarios. México se estaba haciendo un país injusto con sus mejores representantes internacionales.
En la UAM-Xochimilco tenemos claridad del problema y sin tener muchas posibilidades económicas y de infraestructura, verbi gratia, no hay orquestas o grandes escenarios, ni siquiera escuelas para música. A cambio tenemos modestas coordinaciones de extensión que tienen la tarea de incluir la cultura en todas sus formas, tarea complicada cuando no imposible de llevar a cabo. Sin embargo, no somos insensibles ni ajenos a la ópera, en consecuencia, dentro de nuestras reducidas posibilidades, trabajamos para apoyarla. La mejor prueba son los discos que hemos editado, hasta el día de hoy son siete con espléndidos cantantes de talla internacional dentro del título “Grandes voces de la ópera en México”. Con el de Alicia Garza Torres, ya podemos hablar de la seriedad de nuestro apoyo. Comenzamos con el de Maritza Alemán y le siguieron Gilda Romo, Roberto Bañuelas (de quien estamos preparando un libro autobiográfico y un homenaje, puesto que parte de su obra literaria fue editada por la UAM-X), Oralia Domínguez, Guillermo Sarabia y Cristina Ortega. Para ello contamos con el apoyo del cantante Héctor Sosa, del INBA y de la Fonoteca Nacional.

El lunes pasado, la UAM-X y el INBA presentamos el disco compacto de Alicia Torres Garza, quien posee “una voz de soprano lírico ligero, de hermoso timbre, amplio registro y extraordinaria facilidad para filar y emitir en pianísimo”, indica Francisco Méndez Padilla en el cuadernillo que acompaña la grabación. La talentosa cantante hizo una larga y exitosa carrera interpretando óperas y operetas, en México y en Europa. Hizo papeles intensos al lado de Montserrat Caballé, José Carreras y Di Stefano. El mismo Méndez Padilla considera que algunos papeles, como el de Musetta, de La Bohemia, resultaron emblemáticos. Diarios como Excélsior y El Sol de México señalaron el talento de la distinguida alumna de la legendaria Fanny Anitúa. Hoy de nuevo es noticia, tal como lo señaló el diario La Crónica del pasado domingo 21, al destacar que este momento es para “rendirle un homenaje a la soprano Alicia Torres Garza por sus 55 años de carrera”, y señalar sus hazañas operísticas.

Para fortuna de la institución que represento, coincidimos con el admirable tenor Ramón Vargas, cuya carrera ha sido realmente fructífera, notable en el extranjero, quien ahora es director artístico de Ópera en Bellas Artes, su presencia le concede un fuerte impulso al bel canto nacional. La ópera en México reclama mejor trato para recuperar la dignidad de mejores tiempos. Para la UAM-Xochimilco, es muy grato participar en la medida de sus posibilidades, las que trataremos de incrementar con el apoyo de nuestra estación radiofónica.

Las arias no solo fueron seleccionadas por Héctor Sosa y su equipo, quienes realizaron una estupenda labor de recuperación de las grabaciones que encontraron de la soprano. Este valioso trabajo da una clara idea de la belleza vocal de Alicia Torres Garza, cuyo disco compacto nos llenó de orgullo al presentarlo en un recinto de larga historia cultural, como lo es la Sala Manuel M. Ponce.

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