Tantadel

junio 29, 2015

La globalización del terrorismo

El pasado sábado, los titulares de la prensa escrita señalaban que el día anterior ocurrieron actos de brutal terrorismo en diversos países del mundo. Francia entre ellos. En efecto, el terrorismo ya no se produce en un solo país, se ha extendido del mismo modo que el Islam ha crecido más velozmente que otras religiones. La diferencia es que dentro de tal fe, hay sectores radicales que claman venganza por los daños que sus naciones han recibido. Bien observado el fenómeno, la globalización del terrorismo es el resultado de violentas acciones previas de las potencias occidentales, las que, primero las europeas, luego Estados Unidos, han golpeado una y otra vez a las naciones del Medio Oriente. Es, dicho de manera clara y tajante, una contra violencia y como tal, es despiadada. No justificable. Pero hay un momento en que pueblos como los situados en Medio Oriente, agobiados por la explotación e internamente divididos por odios ancestrales, se convulsionan y buscan una salida natural y muy criticada por los daños colaterales. Debido al poderío militar de sus enemigos naturales, principalmente EU e Israel, no quedan sino las acciones bárbaras.
No es tarde para saber quién o quiénes la iniciaron. Los más fuertes, los poderosos, los países que dominan al orbe entero y que buscan mantenerlo bajo control por medios que van desde la dominación económica hasta la militar. El Medio Oriente lleva siglos siendo un botín de las potencias en turno. Bastaría releer Los siete pilares de la sabiduría de T. E. Lawrence para notar que las guerras europeas también se dirimían en territoritos árabes. En tiempos recientes, los árabes siguen en busca de su identidad como una enorme nación-mosaico, pero no logran superar sus diferencias nacionales ni sus peculiaridades tribales, la misma religión es interpretada de mil formas y todas negativas.

EU siempre ha visto con codicia la riqueza petrolera del Medio Oriente y por esa razón los ha dividido e invadido. El poderoso ejército israelí cuenta, así como sus intereses por crecer y dominar a Palestina por completo. A la fecha se ha engullido con nuevos asentamientos más de la mitad del país y el costo de vidas palestinas es alarmante, equivale a un genocidio. Lo grave es que pocos se conmueven por tal situación. Ahora que el Papa ha reconocido a Palestina como Estado, la reacción de Israel es violenta, agresiva en boca de Benjamin Netanyahu. EU no dejará solo a Israel y eso complica más la situación del Medio Oriente. Un problema que fue resuelto por las potencias involucradas, firmando un acuerdo en 1945, aparentemente razonable, pero que a la larga creó multitud de dificultades que tardarán muchas décadas en ser resueltas.

Sólo en un amplio contexto internacional y no únicamente de la zona, es que el problema del terrorismo se puede comprender. La ONU, un organismo de escasa o nula participación, donde la Casa Blanca ejerce un serio y lamentable control, podría reorientar el tema, pero siempre contará con la negativa de la súper potencia norteamericana. La reacción en consecuencia, es lo que ahora llamamos terrorismo. Se ha extendido por la desesperación de varios pueblos. No será fácil eliminar la violencia desesperada y extrema buscando amplias y generosas soluciones que consideren las posturas y exigencias de los afectados. Bombardear pueblos e invadir países no funciona. Allí está, entre otros, el caso de Irak, para buscar “terribles armas de destrucción masiva” que Hussein se supone tenía, las tropas estadunidenses destrozaron el país y ahora disfrutan del negocio de la “reconstrucción”.

La única solución está en las manos de unos pocos países, los que se mueven en la lógica del capitalismo imperante, rudo y decidido. No hay duda, es lejana. La gravedad es que las potencias seguirán hundiendo a los países de Medio Oriente y allí seguirá brotando el terrorismo como una manera cruel de defenderse.

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