Tantadel

junio 17, 2015

Preguntas sin respuesta a Mario Vargas Llosa

e pronto apareció la entrevista anhelada. Me dijeron en la UAM que Mario Vargas Llosa estaba invitado para dictar una conferencia magistral y las autoridades me solicitaban interrogarlo. Polémico hasta en su vida amorosa, como ahora lo vemos, intimida con su talento literario y sus posturas de intelectual crítico, libre de ataduras. Aunque la entrevista era para la televisión de mi universidad, podría transcribirla. Tendría asegurada la primera plana de La Crónica y acaso las puertas del periodismo internacional abiertas. Tal posibilidad me inquietaba. No podía ser apabullado por el novelista, le mostraría lo que Vicente Leñero decía del género entrevista: es un duelo de inteligencias, de cultura. Así que me preparé releyendo a Vargas Llosa. Lo hice con cuidado y anoté las preguntas que yo podría leer sin problemas, puesto que los camarógrafos sólo me tomarían del pecho a la cabeza, el cuestionario estaría en mis piernas. Llegué al estudio donde estaba Mario Vargas Llosa. Lo saludé y con tono pomposo (mamón, realmente) inicié hablando de la importancia de la UAM. Cuando un seguro premio Nobel esperaba las preguntas, me percaté: ¡Carajo, las olvidé en una mesa distante y para colmo no había apagado mi celular! El nerviosismo se adueñó de mí. Temblaba. Perdí la brújula y como pude arranqué. (Parte de la entrevista aparece en mi página web.) Pero las preguntas, oh las preguntas, se extraviaron. Ayer martes las encontré y me dije lleno de valor, las daré a conocer, las dejo como prueba de que sí me preparé, como les recomiendo a mis alumnos, para realizar una aceptable entrevista.

1: Mario: Borges parecía creer que se nace escritor, como un rey nace monarca, ¿usted nació escritor, pues a eso de los 15 escribía y a los 20 años ya publicaba y jamás ha dejado de hacerlo. ¿Cuál es el nacimiento de su vocación literaria, se la dejó la cigüeña o se enamoró de ella a través de la lectura temprana?

2: No hay prácticamente libro suyo, novela, cuento o ensayo, donde no aparezca la política, usted mismo escribe artículos periodísticos sobre el tema, ha sido un decidido crítico de la izquierda y un osado que buscó la presidencia en Perú, como en Venezuela lo hizo con relativo éxito Rómulo Gallegos. ¿Cómo entiende el famoso compromiso político del intelectual?

3: ¿Encuentra una tajante frontera entre la literatura y el periodismo o como piensa Antonio Gala y afirman los teóricos del Nuevo Periodismo son parte de un destino común? Cuando escribe una novela, ¿deja de lado el lenguaje periodístico y a la inversa?

4: Entre Los jefes y El sueño del celta, pasando por La ciudad y los perros, La fiesta del chivo, La casa verde, Conversiones en la catedral, Pantaleón y las visitadoras, La guerra del fin del mundo…, para sólo citar obra narrativa, existen obsesiones y fantasmas que lo siguen, hay notas distintivas que alejan a un libro de otro. ¿Usted se influye a sí mismo, son otros autores que lo estimulan, los hechos que lo circundan y lo impresionan, cómo es el proceso creativo en Vargas Llosa?

5: Me queda muy claro por qué escribió La verdad de las mentiras, allí hay explicaciones, secretos suyos, respuestas, como en Cartas a un joven novelista, ¿pero qué oculta la creación de un hermoso libro como La utopía arcaica, la justa revaloración de José María Arguedas, su punto de vista sobre el indigenismo en Perú como una profunda reflexión política. Para mí al menos es un libro enigmático y de una intensa lucidez sobre un autor poco común. Profundo y poético como sus ríos. ¿Es una vuelta a sus orígenes, cuando de adolescente pensaba con piedad sobre los años de dominación europea sobre el continente? En El sueño del celta hay una crítica elegante y dura al colonialismo o a la explotación de las naciones débiles por las potencias.

6: Con sospechosa frecuencia, críticos y lectores ven al autor y no distinguen su obra de la persona física. Usted lo consigue según se desprende en Cartas a un joven novelista, cuando habla de su admiración por dos obras fundamentales de Céline, El viaje al final de la noche y Muerte a crédito, al tiempo que señala la repugnancia que le produce su antisemitismo y su racismo en general. A Borges muchos dejaron de leerlo a causa de su anti-peronismo y enemistad con el comunismo. ¿Cómo evitar esta lamentable confusión entre la persona y su obra que daña el buen desarrollo de la literatura, al menos dentro de los lectores no muy agudos o excesivamente pasionales en lo ideológico?

Justo en el momento en que Vargas Llosa se puso a mi disposición únicamente atiné a iniciar el diálogo señalándole que su obra estaba teñida de política. Me respondió. “No sólo hablo de política, también del amor y eso me parece más importante.” El resto desapareció de mi maltrecho disco duro.

Al concluir, le di las gracias, le pedí me firmara un par de libros suyos, desaparecí y le pregunté a un amigo qué le había parecido la entrevista. Bien, me respondió como para deshacerse de mí. Si vieran ustedes, amables lectores, lo bien que me siento escribiendo artículos de fondo.

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