Tantadel

julio 24, 2015

Cuba y EU, ¿buenos vecinos?

Me formé políticamente al amparo de la naciente Revolución Cubana. Fueron años extraordinarios. Acababa de ingresar al bachillerato y tuvimos que salir a las calles a manifestar nuestra solidaridad con Cuba que era agredida en Bahía de Cochinos. Los universitarios fuimos en busca del general Cárdenas, él podría aconsejarnos. Fue parco y nos aseguró que los revolucionarios vencerían a los mercenarios reclutados por la CIA y fue exacto. La sorpresa fue mayúscula cuando cercados por la incomprensión del continente, Cuba fue aislada por EU. Luego vino la crisis de octubre que puso frente a frente a las armas nucleares soviéticas y a las norteamericanas. Fueron 57 años de acosos y privaciones. La Revolución representaba una salvación, era además apoyada por la Unión Soviética y la Guerra Fría gradualmente se calentaba. El resto se dice fácil, pero no se explica tanto. La Revolución Cubana fue perdiendo el impulso. Murió Ernesto Guevara. El bloque soviético se derrumbó y el triunfo aplastante del capitalismo en su fase superior arrasó con lo que queda de lo que fue el socialismo real o realmente existente. Los países que afirman ser comunistas son un híbrido de preocupaciones sociales y economía de mercado. Más la segunda que las primeras. Actualmente Cuba muestra que la última etapa del comunismo es el turismo.

   Ahora que EU mira el mundo con serenidad y se percata de que su enemigo actual ya no son los fascistas ni los comunistas, sino los árabes, piensa que es tiempo de reanudar relaciones diplomáticas con su antes enemigo mortal y ahora ondea en Washington la bandera cubana, mientras que en La Habana pronto harán lo mismo con la norteamericana. ¿Así de sencilla es la situación? Claro que no. Faltan las reclamaciones, las presiones del conservadurismo estadunidense, que incluye a los herederos del exilio de Miami y del otro lado, Cuba desea ver que le reintegren la antigua base naval de Guantánamo, hoy una prisión donde campean la tortura, las violaciones a los derechos humanos y poderosos restos del viejo imperialismo que hoy pareciera desvanecerse.

   Del otro lado, los norteamericanos exigen el pago de las empresas nacionalizadas por Cuba y, desde luego, rechazan la exigencia cubana de regresar Guantánamo a Cuba. Esta base carece de valor estratégico. Si antes fue un punto de abastecimiento para barcos de guerra norteamericanos, desde hace décadas dejó de tener valor militar. Un misil atómico puede ser disparado desde el Pentágono o desde un submarino nuclear en aguas del Mediterráneo para golpear más a los castigados países árabes. Ni siquiera es posible decir que es una prisión de alta seguridad para terroristas, algo ridículo, pues Cuba jamás ha llevado a cabo acciones violentas contra EU, sería exponerse a una invasión semejante a la que sufrió Irak o Afganistán, más grave acaso si tomamos en cuenta la cercanía de Cuba con territorio norteamericano.

   Faltará tiempo para que los EU entiendan que los países pueden seleccionar la ruta que deseen, o tal vez jamás la superpotencia lo comprenda. Sabe que es la nación elegida (el destino manifiesto) y que su inmenso poderío militar y económico lo respaldan. En consecuencia, no es fácil que las relaciones diplomáticas avancen. Pero ya el primer paso fue dado, lo siguiente es cuestión de negociarlo con dificultades. Antes el apoyo soviético contaba, hoy Rusia no llegaría tan lejos como para zanjar sus dificultades con las potencias occidentales. Cuba sigue sola y para colmo las dificultades internas aumentan de manera natural: los cubanos ya no quieren más miserias, más sacrificios, de sobra han pagado su cuota revolucionaria. Ya saben que el socialismo no es fácil de instrumentar, de llevarlo de la utopía a la realidad, sobre todo en una isla pequeña, con carencias y necesidades.

   Cada norteamericano, demócrata o republicano, blanco, negro o mestizo, sabe del potencial de su país y eso los hace arrogantes y a tomarse en serio como país diseñado por Dios para llevarnos a la felicidad. Cuba no tiene mucho en qué apoyarse. El espíritu revolucionario ha venido a menos, nadie aspira a ser el hombre nuevo ni desea seguir haciendo sacrificios. Internet agrava la situación, ahora los cubanos tienen mayores fuentes de información y del mismo modo más deseos de vivir dentro de una democracia burguesa con libertades.

    Sin embargo, restablecer relaciones diplomáticas es un buen paso para ambas naciones, para la pequeña isla que retó al mayor gigante de la humanidad y para el gigantón que en vano quiso estrangular a una isla no mayor que Florida. Un diplomático gringo declaró que ahora serán “buenos vecinos”. Esto recuerda que durante malos años, EU nos llamó buenos vecinos. Los mexicanos reaccionaron diciendo que nosotros éramos los buenos y ellos los vecinos. Esperemos que la inesperada reacción norteamericana sea para bien de un pueblo que ha bregado mucho por su modo de vida.

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