Tantadel

julio 03, 2015

¿Morena vs PRD en Tabasco?

Hace no mucho, López Obrador tenía en sus manos el control del PRD y su apoyo para obtener una candidatura era decisivo. Sin embargo, algo no le gustó al dirigente, se salió del partido que lo albergó al dejar el PRI y optó por formar un nuevo partido político. Sólo los ingenuos pensaron que no crecería. Las pasadas elecciones mostraron que al salir del perredismo muchos  lo siguieron entre militantes y simpatizantes. Los resultados a favor suyo no fueron aplastantes, pero pudo obtener victorias significativas en la capital, su principal bastión en el país. Le dio una severa mordida a su anterior partido y lo dejó en segundo lugar. Abajo están el PRI y el PAN, organismos que parecen destinados a disputar la Presidencia de la República. Pero eso dicen los medios de comunicación y no siempre son exactos en sus vaticinios. Los dos partidos citados tienen problemas internos y eso les resta poderío nacional.

López Obrador, a cambio, no ganó gran cosa en su natal Tabasco, donde gobierna el PRD con Arturo Núñez, un hábil político, experimentado y culto. Leo en La Crónica, del corresponsal Rodulfo Reyes, declaraciones del fundador de Morena: “Núñez nos traicionó en Tabasco”.  El gobernador tabasqueño recibe la severa acusación: “Se metió a operar la elección como en los viejos tiempos”. Según AMLO, las prácticas utilizadas en su contra fueron las usuales: dinero y corrupción. Lo extraño del caso es que Núñez, a pesar de las críticas, no muestra indicios de haber manipulado el proceso electoral del pasado 7 de junio. Como si fuera poco, un hijo suyo participó en la lucha electoral del lado de Morena. Imposible olvidar que la candidatura de Núñez, la que no halló en el PRI, fue impulsada por López Obrador, entonces en el PRD.

Al contrario de lo que sucede en la ciudad de México, en Tabasco AMLO no suele triunfar de modo claro, sus paisanos no son tan obradoristas como lo son aquí.

No meto las manos al fuego por ningún político mexicano, pero conozco a Arturo Núñez desde hace mucho tiempo, no somos realmente amigos, sino conocidos. Nos hemos topado en mesas redondas sobre literatura o en exposiciones de artes plásticas, en universidades públicas, pocas veces he platicado largamente con él. Pero me llama la atención que lo encuentre en los sitios donde yo me muevo por mi trabajo literario y académico. Las frases acusatorias que le lanzó López Obrador me parecen injustas, exageradas.

Ahora, Núñez llegó a gobernador por el PRD, es natural en consecuencia que sienta simpatía o gratitud por dicho partido. Por lo demás, es un hombre claro en sus juicios y equilibrado en sus críticas. No es lógico pertenecer a un partido y al mismo tiempo apoyar a los rivales.

El futuro. De todos los aspirantes a la Presidencia en 2018, sólo López Obrador ha levantado la mano con insistencia. Precisó que va por la tercera vez y es la vencida. En otros partidos hay titubeos. En el PRD, Mancera ha dicho con cautela que aspira también al cargo, pero que todo dependerá, lo cual es verdad, del trabajo que haga en los próximos tres años, un poco menos, desde luego. El PRI, anquilosado como siempre, no ha abierto la boca. Pero desde Puebla, Moreno Valle hace nada secretos preparativos para ser el candidato panista. Si el fin más alto al que puede aspirar un político, cualesquiera que sean sus siglas, es llegar a Los Pinos, me gustaría conocer una razón por la cual el gobernador de Tabasco, Arturo Núñez, no pueda competir con el jefe de gobierno capitalino por la postulación perredista. De ser así, está en su total derecho de defender y cuidar al PRD. Si realmente se reorganiza y elimina, por su propio bien, las perversiones que le quitaron muchos votos durante el pasado proceso electoral, con un buen candidato, está en posibilidades de recuperarse e incluso triunfar.

Tres años son buen plazo para que partidos y aspirantes se reorganicen sobre mejores principios éticos e ideológicos y muestren a sus mejores hombres y mujeres para mejorar el rumbo de México. Hemos entrado en una nueva época, en una donde los partidos comienzan a verse obsoletos, son pesadas máquinas que arrastran todo tipo de bajezas y perversiones. A pesar de lo polémico del tema, los candidatos “ciudadanos” o “independientes” pugnan por participar en política y dejar de lado a la partidocracia, la que ha demostrado su incapacidad para enfrentar una nueva época y desafíos distintos. No se piensa más en posibles tránsfugas de otros partidos en busca de empleo, sino en ciudadanos sin militancia que estén decididos a hacer un gran esfuerzo por la salud política del país. De allí que el político tradicional, deba olvidar su pasado (como cientos lo han hecho), rehacer su presente y trabajar para el futuro.

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