Tantadel

septiembre 23, 2015

El PRI, fábrica de perredistas

Podremos acusar al PRI de todos los males del país, señalarlo como el responsable de los problemas internacionales, pero hay algo en su favor y no es positivo: en este partido se forman los cuadros que alimentan a los demás. No sólo ello, es el principal proveedor de caudillos formados en el PRI. Desde Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo, Manuel Camacho, hasta Marcelo Ebrard, Arturo Núñez… Ahora, estamos observando el proceso para ungir dirigente máximo de las corrientes perredistas a Agustín Basave, en su momento un connotado priista que de pronto descubrió que su organismo estaba conformado por personas corruptas y decidió irse al PRD, en donde encontrará también corruptos, pero hay una plaza de dirigente nacional en sustitución de Carlos Navarrete.

El pasado domingo el Congreso del PRD aprobó una propuesta, imagino que previamente discutida en sus aspectos positivos y negativos, desconcertante para su militancia y en general para esa masa gelatinosa que se proclama de “izquierda”. Habrá alianzas con el muy conservador PAN. No importa que sea la derecha y que durante lustros se hayan mofado de algo que no se concretó plenamente salvo en el mundo de las posturas reaccionarias: las “izquierdas” se referían con brutal ironía al PRI y al PAN como PRIAN. ¿Cómo llamaremos a esta nueva relación perversa y meramente electoral que vamos a presenciar? ¿PRAN, acaso? Mejor esperemos que las voces populares la califiquen.

Detrás de esta alianza, que en rigor es antinatural, sólo encontramos motivos electorales y en ningún caso afinidades ideológicas, de fondo. El PRD o lo que queda, siempre se ha visto de “izquierda”. Hasta Marcelo Ebrard, hoy prófugo del PRI y de la Justicia, como su amigo Manuel Camacho, que se proclamaron de centro, incluso formaron un partido con esa idea eje, luego, al fracasar, pasaron a las filas del PRD donde una y otra vez se vieron a sí mismos como “izquierdistas”. Vaya historia la de esos políticos oportunistas. Se mofaron del PRI y del PAN y en más de un momento llegaron a acuerdos con ambas fuerzas. Ahora, PAN-PRD a la baja, con la necesidad urgente de conquistar votos y no hacer mal papel ante Morena y el PRI, hablan de alianzas “casuísticas” y “excepcionales”.

Pero centremos el tema. Cárdenas fundó y conmovió a la sociedad con su salida del PRI. No fue el primero, pero no era cualquier militante de tal partido, era el hijo del general Cárdenas, cuyas posturas políticas siempre fueron avanzadas, progresistas. Con el ingeniero Cárdenas salieron un puñado y pronto formaron una fuerza notable de la que poco queda. De este modo, mientras el ex priista Agustín Basave llega a dirigir al PRD, el ex priista Cárdenas salió del partido que él formó y permanece distante de todas las fuerzas políticas, aunque sí observa sus movimientos.

La llegada de Basave no es desconcertante, es natural, ¿a dónde más podía ir?: a Morena, imposible, al PAN, tampoco. Al PRD, quien en medio de su peor crisis interna, lo recibe con los brazos abiertos y además no ve mal las alianzas con el PAN para derrotar al PRI.

Lo anterior no es noticia, como tampoco lo es el hecho de que la gente deje de tener confianza en el sistema político nacional. Los políticos mexicanos carecen de ideología, se orientan por los cargos administrativos o legislativos y los mueve el aprecio por el dinero. Escuchar a estas alturas los términos derecha, izquierda, centro o alguna de sus posibles combinaciones es para morir de risa.

Una alianza entre la derecha y la supuesta “izquierda”, a ninguno de los dos partidos le convendrá, al contrario, provocará burlas y repulsa. Para el proceso electoral siguiente, al PRD le convendría ir con un candidato “independiente” como Mancera, por más que se esté hundiendo. Lo que debió discutir el congreso del PRD hubiera sido una plataforma ideológica, puntos claros, acuerdos entre sí para que la nación lo vea como una alternativa de izquierda seria y moderna. Por ahora, las alianzas con el PAN, quizás le den algunos votos ocasionales, pero acabarán de sumirlo en un lodazal. En este contexto, los perredistas podrán llegar a acuerdos con el PAN, pero no con Morena, ya su líder se los anticipó, así que ahora veremos una ridícula agrupación de panistas y perredistas, los que antes se despreciaban y se ofendían con los peores insultos.

Basave puede llegar a ser no sólo un simple dirigente sino convertirse en un caudillo del PRD y para derrotar al partido padre y madre, el PRI, no tendrá escrúpulos para reunirse con la derecha más evidente y lograr repetir la hazaña de Fox: echar al PRI de Los Pinos. Pero es un hecho que con su ingreso al alicaído partido supuestamente de izquierda, contribuirá a su desprestigio personal y al sistema de partidos nacionales, en donde todos saltan de uno a otro con tal de conseguir empleo bien remunerado y algo de dudosa notoriedad.

La pregunta es ¿qué harán los militantes del PRD que creían tener suficientes méritos para dirigir a su partido? Seguirán sin duda las pugnas internas. Las tribus, por más que incursione un recién llegado que no pertenece a ninguna corriente y que pocas o ninguna lucha ha dado por dicho organismo, no dejarán que las manipulen de forma tan tosca. La militancia tendrá que gritar sus derechos.

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