Tantadel

septiembre 28, 2015

Un Papa avanzado

Poco he escrito sobre los papas. Que recuerde, una vez, cuando vino Juan Pablo II e invitaron a “cientos de artistas e intelectuales” a un encuentro con el pontífice. Yo acudí acompañado de varios amigos atendiendo una invitación de sus representantes en México. Fue en el sitio que hoy ocupa el almacén de bibliotecas que existe en la Ciudadela. El que hablaría ante su Santidad, fue el muy distinguido Dr. Silvio Zavala, entrañable amigo y colaborador del suplemento cultural El Búho, que fundé y dirigí por unos trece años. El discurso completo del Dr. Zavala justo fue publicado en tal suplemento. Y la ceremonia fue tan larga como inútil. Aún veo actrices notables del cine mexicano saltando la valla para acercarse al Papa, otras lloraban y lo perseguían como si fuera rock star y una hermana del presidente López Portillo cargaba una pesada cruz de madera, mientras caminaba entre la muchedumbre implorando salvación. Eso lo reseñé en Excélsior y Margarita Michelena, talentosa poeta y católica en serio, lo comentó con sentido del humor. Eraclio Zepeda tuvo un saludo afortunado: felicitó a Karol Wojtyla por su lucha contra los fascistas.
Image and video hosting by TinyPic
Pero ahora el discurso papal ha variado seriamente. Francisco ha hecho positivas e inteligentes declaraciones desde que asumió el cargo. Ha tocado temas espirituales y al mismo tiempo ha hecho oportunas reflexiones sobre lo terrenal y ha sido crítico de un sistema globalizador injusto a todas luces. Bien vistas las cosas, supo coadyuvar a que el reloj histórico se normalizara entre Cuba y EU, la brutal potencia. Ve con claridad los grandes males del planeta, tanto en materia ambiental, como en lo relativo a la criminalidad y a las desigualdades que genera el capitalismo.

En materia de narcotráfico, ha dicho: “ha penetrado los distintos niveles de la vida social, política, militar, artística y religiosa, generando una estructura paralela que pone en riesgo la credibilidad de nuestras instituciones.” En otra parte fue más lejos y atacó el problema con la agudeza que no tienen los líderes políticos de las potencias. “El narcotráfico por su propia dinámica va acompañado de la trata de personas, del lavado de activos, del tráfico de armas, de la explotación infantil y de otras formas de corrupción.” Completó la idea señalando que: “Es una guerra asumida y pobremente combatida.”

Sin duda el papa Francisco tiene una mirada clara sobre la globalización y la manera en que ha sido llevada a cabo. “Los organismos financieros internacionales -dijo en la ONU- han de velar por el desarrollo sostenible y la no sumisión asfixiante de estos a sistemas crediticios que, lejos de promover el progreso, someten a las poblaciones a mecanismos de mayor pobreza, exclusión y dependencia.” Aquí podríamos ver el lamentable caso de una Grecia a la que las potencias no le permiten respirar con libertad, la han doblegado brutalmente.

Sobre el tema del medio ambiente, preocupación más de las personas progresistas que de los líderes políticos y económicos del mundo, precisó: “Los seres humanos somos parte del ambiente. Vivimos en comunión con él, porque el mismo ambiente contempla límites éticos que la acción humana debe reconocer y respetar.”

Más directo, fue el papa Francisco al tratar el tema de los migrantes. Les señaló a todos aquellos países que rechazan a los migrantes provenientes de naciones que ellos mismos han explotado con salvajismo, que todos de una u otra manera somos descendientes de migrantes. Para ello señaló el caso norteamericano, el suyo propio como argentino descendiente de italianos, se reunió con niños migrantes. En fin, sus pasos iniciales han causado una auténtica revolución social en todo el mundo. Ningún Papa ha sido tan claro como él, pero sobre todo nadie ha sido tan audaz y progresista como él. Quizás por ahora no goce de la popularidad de otros papas, pero la historia, como van las cosas, le dará un sitial de honor, reservado a aquellos que dan la batalla por los pobres, los maginados, los desamparados. El mundo tiene países inmensamente ricos y asimismo absolutamente miserables. La justicia no acaba de llegar al planeta. Cada día está peor, guerras salvajes, presiones de gobiernos ricos y empresas voraces. En este caos brutal que amenaza la seguridad internacional, la voz del papa Francisco, en efecto, es una voz de inteligencia, lucidez y justicia. Un hombre especial realmente preocupado por los seres humanos y no más los santones que pasan sus días invocando deidades.


No hay comentarios.: