Tantadel

septiembre 09, 2015

Víctor Roura: la devoción por el periodismo

Son tantos los años que conozco y he leído a Víctor Roura que ignoro la cifra. Siempre lo vi agudo, culto, inteligente y algo desconcertante: sencillo, ajeno a los ruidos publicitarios. Él estaba y está en lo suyo: lo que podemos llamar adecuadamente nuevo periodismo. Literato asimismo, Roura, ha sabido mezclar el periodismo y su rudeza, con una hermosa prosa, salpicada de erudición. Por más de veinte años hizo la mejor sección cultural de México en un diario para personas más interesadas en las cifras y los valores que en las artes. Fue inexplicable pero allí estuvo mucho tiempo, promoviendo a nuevos autores y dándole a la crítica un sentido desconocido en México: sus mejores valores: la ética, la profundidad y sin duda la estética. Es un placer leerlo.

En la UAM-X, donde tenemos la carrera de Comunicación, ensayos suyos como Cultura, ética y prensa, fueron lecturas obligatorias para los alumnos. Yo mismo trabajé con trabajos de Víctor Roura y para hacer todo más sencillo, solíamos leer El Financiero, donde aparecía diariamente su sección. Nunca he visto a un periodista más riguroso. Todo lo cuidaba con esmero y sus propios artículos y relatos son excelentes.

El texto mencionado es un lúcido encuentro de dos géneros, la literatura y el periodismo. Pero va más allá, con ejemplos serios, respetables, con el apoyo de otros trabajos como los de Manuel Vázquez Montalbán, Emmanuel Carballo, Raúl Trejo Delarbre y Ernesto Villanueva y citando pruebas de autores clásicos, Balzac, Dickens, Sainte-Beuve, Sthendal y más, sostuvo los méritos del gran diarismo. Le preocupa lo que en México llamamos el ninguneo y que es práctica cotidiana, le molestan las mafias, las que en nuestro país son quienes se reparten y comparten los premios y se pelean entre sí por la cercanía al poder, esté donde esté. Víctor, pues, ha dado una larga lucha por los principios del gran periodismo. Pero lo destacado es que no sólo los recomendó sino que los ha llevado a la praxis como muy pocos.

Sabe que no se trata de hacer periodismo únicamente con las grandes figuras, muchas formadas al amparo del poder. Le preocupan los que arrancan, los que inician su viaje al centro de la literatura, de la pintura o de la música. Porque hay, en efecto, un “secreto profesional, que el periodista debe guardarse para sí como algo íntimo, inviolable: un acto arcano personal. Este asunto, por supuesto, también puede provocar efectos contrarios, como la banalización que ejerce la prensa frívola acerca de los idolillos y millonarios del jet set cobijada por el secretillo a voces… O bien puede ser manejado, como efectivamente se hace, por periodistas venales que no dudan en desprestigiar a quien se le ponga en el camino con tal de sacar tajada económica de su oficio…”. Es verdad, ese tipo de prensa se preocupa más por el ruido que provoca el escándalo de un artista plástico o un intelectual afamado, que por la obra que vale la pena de un joven que arranca. Los medios nacionales se dejan orientar por todo aquello que significa éxito comercial, no necesariamente talento artístico y lo peor es que de ellos se alimentan los poderosos, el sistema político.

La voz y el trabajo de Víctor Roura han sido tenaces e inalterablemente justos, equilibrados. Sus colaboradores, hoy en el mundo digital, a donde se ha mudado, son plurales y ninguno tiene la obligación de ser uno de los favoritos del sistema. Estamos ante un hombre que ha cumplido con sus valores y promesas. Hace poco le hablé para decirle que la UAM-X deseaba hacerle un reconocimiento a su obra periodística, sólida y consistente, limpia, me rechazó con gentileza y hasta con humildad. No, René, hay otros que lo merecen más. Espero algún día convencerlo que asista al menos a una mesa redonda sobre su infatigable trabajo periodístico y literario. Por ahora, me limito a un puñado de palabras que se limitan a describir velozmente a un hombre que ama su oficio y lo practica pese a las adversidades, que es ajeno a la corrupción en cualquiera de sus formas. Al margen del poder y de los poderosos, ha hecho un periodismo limpio y una literatura memorable. Que sabe ser crítico. Y digno.

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