Tantadel

octubre 12, 2015

Seguí un consejo de José Revueltas

Ante las patéticas informaciones nacionales acompañadas de fotografías igualmente ingratas: el novato y elegante neoliberal Aurelio Nuño, visitando escuelas en verdad lastimosas, para contrastar su condición de poderoso ante niños mal comidos y maestros con sueldos inferiores a los que perciben los sirvientes de su residencia; otro recién llegado a la política, José Antonio Meade, en una universidad para jóvenes millonarios, dice, con toga, birrete y una sonrisa incomprensible, que “hay dos Méxicos, uno rico y otro con carencias”, acaso para que los egresados de esa costosa institución, reciban, como él, una salpicada de pueblo. Para qué seguir. Con estos dos ejemplos basta para percatarnos de las diferencias entre gobernantes y gobernados. En absoluto nos representan. Lo grave es que sí nos gobiernan. Prefiero, en consecuencia, hablar del consejo que hace unos cincuenta años me dio José Revueltas.

El primer libro que escribí, Hacia el fin del mundo, 1964 (publicado por el Fondo de Cultura Económica en 1969, en Letras Mexicanas, junto al luminoso poeta Rubén Bonifaz Nuño, tuvo lectores iniciales, en el legendario Centro Mexicano de Escritores: Juan Rulfo, Juan José Arreola, Francisco Monterde; aprovechando mi relación amistosa con José Revueltas, también le pedí lo leyera. Este último me hizo observaciones más políticas que literarias y al final recuerdo uno de sus consejos: A donde te inviten ve y habla, en especial si son escuelas públicas. Supongo que Pepe se refería más al debate social que al literario. Pero me tomé en serios sus palabras.

Ahora, luego de los generosos y a veces notables homenajes realizados por algunas de las principales universidades públicas mexicanas, con motivo de mis cincuenta años como escritor, que arrancaron en la UAM-X, mi casa de trabajo, bajo las instrucciones del rector Salvador Vega y León, acompañado por representantes del Dr. Narro y de la entonces directora general del IPN, Yoloxóchitl Bustamante, puedo hacer un recuento positivo. La UJAT, la BUAP, La UAEH, la UACH, la UPAV, la Universidad de Colima y otras más me festejaron. Merced a ese impulso, instituciones educativas, otras han venido, según sus posibilidades, invitándome a homenajes y reconocimientos que para mí son estimulantes. Dentro de los festejos por el medio siglo dedicado a mis letras, el INBA me hizo acreedor a la Medalla de oro de los Cincuenta años y la Asamblea Legislativa del DF me dio la Medalla al Mérito Artístico.

La semana pasada, en la Feria del Libro de la Universidad Autónoma de Aguascalientes, me hizo un reconocimiento interesante: allí hablaron de los libros de la Colección René Avilés Fabila, para jóvenes menores de treinta años, creada por la BUAP y que está a punto de llegar a los primeros diez títulos. Mientras que en la Universidad de Chapingo, me obsequiaron un divertido homenaje a cargo de dos ex alumnos míos de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales: Arturo Trejo Villafuerte e Ignacio Trejo Fuentes. En esta última, ocurrida el pasado sábado, en una amplia sala llena de jóvenes, hicimos un recorrido por mi vida como docente universitario. No había reflexionado sobre mi vida académica, pero recordé cuando la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco, al entregarme el Premio Malinalli, el rector dijo que se debía a que yo era un escritor, un periodista, un docente y un hombre capaz de mantener una intensa interacción con los jóvenes, tanto en las aulas como en las redes sociales.

Eso significa, volviendo al consejo de Revueltas, que he ido a donde quiera que me invitan: a veces me reciben multitudes, otras tengo un puñado de curiosos que alguna vez oyeron el nombre de una novela mía. Voy a donde me convoquen. Cada año, por ejemplo, acudo a la FES Acatlán, con mi querido amigo Óscar de la Borbolla, a conversar sobre literatura y periodismo. Puedo hacer una lista inmensa de los lugares a los que he ido, fiel a la propuesta que me hizo un escritor que estuvo al servicio de la sociedad, no del poder.

Ello me enriquece. En cada universidad visitada, compruebo la decadencia del sistema político que padecemos. En cada conferencia que imparto, las reacciones de los jóvenes me estremecen: son siempre de indignación o de burla ante el nuevo estilo de gobernar que llegó a México con Fox y que, pese a los cambios, sigue cargándose a la derecha, a un proyecto neoliberal que ha dejado al garete a las mejores instituciones que pudo crear la Revolución Mexicana con el apoyo de intelectuales y artistas progresistas.

Voy a platicar con jóvenes y profesores en cada estado de la República para discutir la mísera situación en la que los partidos nos tienen, vejados, humillados e incapaces para quitarnos la opresión que nos asfixia.

No puedo quejarme, con el apoyo de las universidades públicas he logrado una aceptable carrera. Gracias, Pepe, un saludo del más acá.


Image and video hosting by TinyPic

No hay comentarios.: