Tantadel

noviembre 12, 2015

Las guerrilleras mexicanas

Durante los peores años de la Guerra Fría, mientras el socialismo parecía crecer y consolidarse como una realidad, en los países capitalistas, atrasados y desarrollados, muchos hombres y mujeres decidieron buscar el cambio utilizando la vía revolucionaria, la lucha armada. Algunas teorizaron al respecto, como Tina Modotti en México y España, y como Angela Davis en Estados Unidos. Venían en línea directa de talentosas marxistas como Rosa Luxemburgo y Alejandra Kollontai. De todas ellas, la que en el campo guerrillero dejó una huella más profunda fue Tamara Bunke, hija de padres comunistas, a quien sus inquietudes llevaron a viajar por diversos países europeos. Todos supimos de sus hazañas como Tania la Guerrillera. Era una revolucionaria convencida y en aquellos años, bajo el influjo de la Revolución Cubana y la actividad del Che Guevara, las aguas corrían a favor de una toma del poder violenta. Estados Unidos y sus aliados en América Latina y en África, no permitirían una segunda Cuba.

Tania murió acribillada en Bolivia y sus restos están en Cuba, como los de Ernesto Guevara. De Tania se sabía que era una experta en guerra de guerrillas y su valor era bien conocido. El sueño de liberar a América, se acabó con la muerte de ambos personajes.

De sus luchas comunistas, la norteamericana Angela Davis, a quien el poeta Efraín Huerta le dedicó un bello poema, escribió una combativa obra: Autobiografía, que vale la pena leer para conocer las luchas de una mujer marxista en la mayor sociedad capitalista del mundo.
Luego de la masacre de Tlatelolco, para muchos jóvenes la vía pacífica era una tomadura de pelo, la cerrazón del gobierno mexicano era total y no quedaba más camino que la teoría del foco para crear un ejército capaz de enfrentarse al ejército y a sus especialistas norteamericanos. No fue en Cuba donde los jóvenes revolucionarios hallaron un gran apoyo, las condiciones de la Isla lo impedían, no iban a permitir, era imposible, un Granma a la inversa. Así que se prepararon como pudieron y algunos, más afortunados, recibieron entrenamiento en Corea del Norte.

Los primeros esfuerzos guerrilleros arrancaron y hubo combates de gran violencia. El movimiento desigual era llevado a cabo principalmente por hombres. Pero es imposible minimizar el papel de las mujeres que también tomaron las armas y fueron en alta medida acribilladas en los combates que llevaron a cabo.

El libro de María de la Luz Aguilar Terrés, recoge testimonios y comentarios de esa lucha decidida y valerosa que docenas y docenas de mujeres dieron en busca de un país más justo, equilibrado y solidario con los movimientos revolucionarios que surgían en muchos otros países.

Ahora la UAM-X, presenta el libro Guerrilleras, pensando que se trata de una aportación al estudio de aquellas mujeres que padecieron y murieron por una causa. La guerrilla, como la vimos en Vietnam y en Cuba, en otros países sin duda, no es un fenómeno de hombres, es una tarea donde las mujeres han jugado un papel importante. No fueron “Adelitas” que seguían a las tropas para apoyar a sus compañeros, no, fueron mujeres con una poderosa ideología y un coraje a toda prueba, que ofrendaron sus vidas por sus creencias.

De ellas poco sabemos, sus nombres se han ido perdiendo, de allí la importancia del libro de María de la Luz Aguilar Terrés. Con esta obra nos queda claro que en las distintas guerrillas siempre hubo mujeres decididas a enfrentar a rivales más numerosos, mejor entrenados y con mejor armamento, con tal de modificar el rumbo de México.

La lucha de clases no es un problema de hombres, lo es de la sociedad entera, en ella las mujeres juegan papeles destacados, tanto en lo ideológico como en el combate. En tal caso, la historia de los movimientos populares armados deben tener mejores cronistas y no dejar de lado que las mujeres, con su aparente fragilidad, fueron capaces de combatir, como lo hizo Tania la guerrillera y muchas otras. El libro de María de la Luz Aguilar Terrés es una prueba de ello. No tiene en todos los casos datos precisos de sus biografías y combates. No es fácil obtener tal información. Pero visto en conjunto se trata de mostrar a los lectores que, llegado el momento, las mujeres más decididas y que desean un país más justo y democrático, no se amilanan y toman las armas.

No se trata de una invitación a la guerrilla, a la lucha armada. No existen las condiciones objetivas y subjetivas, pero es una obra que nos permite ver y analizar el papel importante en lo que muchos llaman la guerra sucia, que tantas vidas segó. Un libro que vale la pena leer para mejor entender el papel de la mujer en la eterna búsqueda de mejores rumbos para un país, en especial cuando el rumbo está torcido y somos conducidos por una casta política francamente retardataria, hacia un rumbo que no es el nuestro.

Es un buen momento para reivindicar sus luchas y sus nombres. Ojalá que muchos mexicanos se asomen a esta obra que recuerda a buena parte de las mujeres revolucionarias que por diversas razones de peso ideológico, pensaron que las elecciones, en los tiempos que les correspondió vivir, no eran los mejores para ir inútilmente a las urnas.

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