Tantadel

enero 15, 2016

El PRD, en busca de caudillos y alianzas

Agustín Basave trae a cuestas un impresionante currículo académico y desde luego un rencor acumulado contra el PRI, que sin duda nace en el propio PRI, después de más de 10 años de militancia y por el extraño asesinato de su amigo cercano Luis Donaldo Colosio. Como tantos otros, y por obvias razones, dejó tal partido y buscó en diversas posiciones la manera de combatirlo con rabia. Nunca fue un hombre de izquierda, su perfil era y es el de un hombre conservador, derechista, en consecuencia afín al PAN como lo ha sido el “revolucionario institucional” desde que se alejó de la muy añeja Revolución Mexicana, luego del gobierno de Lázaro Cárdenas, cuando poco a poco se fue inclinando al conservadurismo, es decir, en otros términos, al capitalismo que avanzaba hacia la exitosa globalización que hoy nos domina.

Por otro lado, el antiguamente esperanzador PRD, los restos de una izquierda que no fue ni llegará a ser, nació y ha estado siempre en manos de caudillos tercos y de escaso sentido común, uno tras otro. Ello fue su perdición. Las bases, la militancia, sólo respondían a las disposiciones de esos súper líderes que más que ideas tenían ocurrencias: Cárdenas, López Obrador, Marcelo Ebrard y figuras menores que ocuparon la jefatura del DF… hasta que llegó Miguel Ángel Mancera, rodeado de votos y del apoyo condicionado de los caudillos y no pudo ser uno más. El mismo López Obrador le quitó el título al retirarse del PRD, dejándolo convertido en un cascarón disputado por extrañas tribus que se han ido perdiendo en la historia reciente.

Agustín Basave, desde que se adueñó del debilitado PRD, trató de imponer sus reglas, su propio juego político que implica, en primer lugar, vengarse del PRI, luego consolidar a un PAN tan maltrecho como lo está la llamada “izquierda”. Sabe que el partido que manipula a base de caprichos no está en condiciones de tener un personaje de sus títulos y relaciones, y que en consecuencia puede poner las reglas a base de amenazas: “Me voy, renuncio, no soy florero”. Claro, a menos que el PRD acepte las alianzas curiosas con Acción Nacional. Y digo curiosas porque el PRD se limitará a aportar votos y dinero, los candidatos a gobernadores en diversos estados van por cuenta del panismo y suelen ser de origen priista. En tal sentido, el perredismo carga con experiencias como las de Puebla, allí, con un connotado ex priista transformado en panista, no llegó a ningún lugar, sino a convertir a Moreno Valle en eventual aspirante por el PAN a la Presidencia de la República.

Si antes el PRD se burlaba de la imaginaria alianza PAN y PRI, calificándola con desprecio como PRIAN, ahora ¿qué se puede decir de él con el PAN? Pero Basave puede hacer sus berrinches infantiles y ser apoyado por una cúpula infame que busca empleos, algo de poder aunque sea en pequeñas dosis. La perversión es que su tarea está directamente encaminada a exterminar al PRD, a sus leales bases, a su peleonera militancia. Los más arrojados están en Morena, la mayoría permanece desconcertada ante el nuevo boceto de caudillo.

Lo que Basave propone es fortalecer al PAN y desaparecer a la pretendida “izquierda”, es en tal sentido un perfecto “prianista”, un hombre de bizarra conducta que quiere cometer un parricidio y fortalecer al partido más afín a su estructura política personal: Acción Nacional. Sólo Miguel Barbosa mantiene una actitud inteligente: trabajar por fortalecer nuevamente al PRD, llevar a cabo alianzas con grupos y organismos afines y concretar un trabajo con la sociedad y sus distintos sectores, por lo pronto en donde está su semillero, en la ciudad de México, enseguida con el país. Ir con el PAN a darle votos y recoger migajas es un craso error. Sin embargo, cada vez que el organismo le dice “no” a don Agustín I, se indigna y vuelve a sacar su renuncia y los perredistas, sin líder, sin caudillo, se asustan y le dicen lo que desea: Sí, hagamos alianzas con nuestro enemigo natural.

Es difícil creer que el PRD recuperará el orgullo propio que mostraba en sus mejores momentos, y busque en soledad un trabajo serio cargado de elementos ideológicos, no electoreros, en la propuesta de Barbosa. De lo contrario, el final del PRD se está acercando estimulado por un hombre inescrupuloso y con enigmáticas intenciones políticas. Sería lamentable que este partido se suicidara. Tiene todavía posibilidades de mostrarse como un partido de izquierda si tan sólo recordara que un organismo de tales pretensiones debe sostenerse con un amplio e inteligente bagaje ideológico. Que Morena no quiere alianzas con los perredistas, no importa, AMLO no tiene mayores oportunidades, aunque la mitad de los capitalinos así lo imaginen. El país es enorme y complejo y no ve ya con buenos ojos la conducta demencial de Obrador.

Sin duda, vale la pena seguir ya no a un caudillo berrinchudo, sino a hombres sensatos como Miguel Barbosa. Si Basave se quiere ir de no concretar multitud de alianzas con la derecha panista, pues que se vaya. Sé que es excelente en las intrigas académicas, recordemos lo sucedido a Peña Nieto en la Ibero. Es importante tener un partido de izquierda real en México, para ello, al perredismo sólo le queda hacer un esfuerzo descomunal por recuperar el peso natural que antes tuvo y que ha dilapidado en su manía por seguir caudillos que se han limitado a explotarlo.

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