Tantadel

enero 17, 2016

Kafka, Arreola y yo

La familia Samsa, habrá que aceptarlo, hizo todo lo humanamente posible para tolerar al monstruoso insecto.

En memoria de Juan José Arreola, mi maestro

En 1962, escribí un cuento que titulé El extraño visitante, era en realidad una variación sobre un tema de KafkaUna cruza. Lo mostré a Juan José Arreola y me dijo que el animal mitad gato mitad cordero estaba en buenas manos. Añadió que él quiso escribir una serie de variaciones sobre Kafka y fracasó. Concluyó pidiéndome que intentara la tarea. No fui afortunado. Pero en 2001, en Bogotá, invitado por el Ministerio de Cultura y el Convenio Andrés Bello, en el vestíbulo victoriano del hotel Windsor House, estaba una edición española de La metamorfosis, en traducción de Borges que perteneció (vaya curiosidad) al escritor colombiano Hugo Latorre Cabal, quien fuera amigo mío. Esa noche la releí. Recordé el pedido de Arreola y en cuestión de horas, en cascada, llegaron las variantes. Por atroz coincidencia, esa misma noche Arreola había muerto en Guadalajara. Ahora las rescato, opté por conservar la ortografía de los nombres propios en alemán. Esto acaso hable bien de la fidelidad hacia mis maestros.
1. ¿Por qué Kafka no escribió las cosas en orden: un gusano o insecto, luego de una noche de agitado sueño, despierta convertido en repulsivo ser humano?
2. En la versión original, la que Kafka, sin proponérselo, dejó para la posteridad, Gregor Samsa no abre la puerta: la deja sorda e inmóvil a las peticiones y ruegos familiares: padre, madre y hermana. No podía ser de otra forma, la metamorfosis ha ocurrido durante la noche y ahora carece de brazos.
3. Se ha dicho, y la frase es lugar común, que la familia es la célula básica de la sociedad. Nada más falso, es la anticipación del Estado totalitario, donde los padres nos obligan a seguir, de manera implacable, decisiones, su religión y en general su modo de vida.
4. Si Kafka hubiera tenido tiempo para leer a Ionescu en La cantante calva, cuando ya Gregor convertido en monstruoso insecto mira el reloj: “Las seis y media, hora de levantarme”, hubiera podido escribir: “Se fijaron, son las doce, seguiré dormido”.
5. Cuando Gregor Samsa, metamorfoseado, se habla a sí mismo, descubre, como antes lo había hecho Franz Kafka, las ventajas de la soledad y de no rendirle cuentas a nadie sobre sus acciones o sus cambios de personalidad física o intelectual. Nada hay más detestable que lo gregario... que una sociedad de masas. No sólo ello, produce pánico.
6. La metamorfosis es metáfora. Samsa ha cambiado de personalidad, ¿lo entenderán los siquiatras al tener en su diván, sinónimo de los peores lugares comunes, a un monstruoso insecto contando sus desventuras?
7. El hecho prodigioso ocurre cuando Gregor se transforma en insecto, el resto —la reacción familiar, la sorpresa de los extraños— es normal y hasta tedioso.
8. ¿Qué diferencias existen entre Hyde y Jeckyll, entre Gregor y el monstruoso insecto? Sólo una pócima en el primero y en el segundo un juego perverso de Dios.
9. ¿Qué le debemos más a Borges: su prosa revolucionaria o el habernos puesto ante los ojos una soberbia metamorfosis que modificaría la historia de la humanidad?
10. La familia Samsa, habrá que aceptarlo, hizo todo lo humanamente posible para tolerar al monstruoso insecto. Pero en algún momento la sensación de fracaso triunfó: “Tenemos que deshacernos de él”, repitió obsesivamente la hermana dirigiéndose al padre y, a propuesta suya, fue vendido a un circo, donde lo anunciaron como resultado de un castigo divino por no comportarse debidamente con sus padres.
11. El gerente del circo hizo un enorme negocio. El resto de su vida exhibió un ser monstruoso, limitándose a decir: Señoras y señores, este enorme insecto era mi empleado Gregor Samsa.
12. La vida tranquila del insecto Gregor le permitió una longevidad poco usual en los humanos, así que vio morir a sus padres y a su hermana sacrificar su carrera musical para dedicarle los cuidados de por vida. Vieja, solterona, amargada y llena de rencor: odió no tanto a Gregor, víctima de extrañas circunstancias, como al autor de ella, a Kafka.
13. Samsa, cuando ya se había acostumbrado a vivir en el cuerpo de un insecto, tuvo una nueva metamorfosis y despertó convertido en humano. No resistió la atrocidad y murió poco después del segundo prodigio.
14. Los inquilinos. ¿Usted tomaría en renta una habitación sabiendo que a unos cuantos pasos vive un repugnante y enorme insecto? Sí. No. Lo ignoro. Marque sólo una respuesta.
15. Poco después de la muerte de Gregor, cuando la familia Samsa procuraba rehacer su vida, Grete tuvo un inquieto sueño y antes de que sus padres tuvieran “tiempo de buscarle un buen esposo”, despertó en su cama convertida en una espantosa cucaracha.
16. Cabe una pregunta: ¿por qué murió Gregor? Falleció de tristeza y de inanición, luego de probar largamente el fracaso de la familia y la sociedad. Pero, ¿dónde quedó el cadáver, recibió cristiana sepultura (Kafka era judío) o fue a parar al basurero? Esto parece lo más razonable a juzgar por la risa maligna de la sirvienta, ¿o a dónde más va a parar un insecto muerto?
17. ¿Kafka era Gregor, así como Cervantes fue don Quijote? Es muy posible. Entonces lo que Kafka hizo con La metamorfosis no fue más que una premonición y su amigo más leal, Max Brod, se limitó a guardar el secreto: en el ataúd iba Franz convertido en Gregor, quien a su vez se había transformado en un monstruoso insecto.

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