Tantadel

febrero 14, 2016

Entre la literatura y el cine

'De veras me atrapaste', de Gerardo Pardo, fue muy exitoso. Realizado por jóvenes alumnos míos, roqueros para más datos.

El filme De veras me atrapaste de Gerardo Pardo, fue muy exitoso. Realizado por jóvenes alumnos míos, roqueros para más datos, hace un par de semanas regresó a mis ojos merced a un amigo que lo descubrió en YouTube. Data de 1984. Según dicen los créditos se trata de un argumento basado en un largo cuento: Miriam, que está dentro del libro Lejos del Edén, la Tierra, que me editara la Universidad Veracruzana.
Cualquiera que lea el relato y vea la película podrá notar que la adaptación es curiosa. El argumento no varía gran cosa del que yo escribí. En apretada síntesis, mi texto trata de un novelista (Juan Pablo) muerto prematuramente a quien le es permitido regresar para concluir su obra literaria maestra. La relación es compleja y comienza con encuentros en la casa donde vivió hace un lustro, ahora habitada por Miriam. Él se enamora de la joven, quien le corresponde. Más que un encuentro fantasmagórico, lo es poético. El convenio es no hacerse preguntas, únicamente deben amarse y llevar a cabo sus respectivas tareas para no romper la magia.
Sólo que Miriam, al carecer de datos acerca del hombre que ama, se preocupa y comienza a interrogar. Juan Pablo se irrita y ante su malestar, ella decide salir de vacaciones. A su regreso, la novela está terminada, aguardándola, con una hermosa dedicatoria, pero Juan Pablo no aparece por ningún lado, se ha desvanecido. Miriam se revuelve de dolor, lo busca infructuosamente y cuando ha perdido las esperanzas descubre que el escritor murió años atrás en un accidente, en consecuencia está enamorada de un fantasma que vino a este mundo a concluir un trabajo pendiente. Miriam recuerda que entre los libros de Juan Pablo hay uno subrayado: Ligeia, de Edgar Allan Poe: se trata del epígrafe tomado deJoseph Glanvill: “Y allí dentro está la voluntad que no muere. ¿Quién conoce los misterios de la voluntad y su fuerza?” Como respuesta a ese esfuerzo grandioso para concluir su creación, Miriam se defiende con palabras de Gautier: “... mi amor es más fuerte que la muerte y terminará por vencerla…”
Con tal respuesta a Juan Pablo y al propio Glanvill, Miriam opta por suicidarse y de tal manera alcanzar a Juan Pablo. Antes de hacerlo busca la forma de editar la novela: un libro sólo tiene sentido cuando está en manos del lector y del crítico. Cuando de nuevo se encuentre con Juan Pablo, le llevará buenas noticias acerca de su obra.
En De veras me atrapaste el tema no cambia mucho: es un roquero que ha muerto en un accidente también y al que le es permitido regresar a tocar su último gran rock. Cuando la mujer descubre la verdad —no a causa de los periódicos, sino, merced a un viaje con hongos alucinantes— se convierte en integrante del grupo de rock en donde tocaba el fallecido músico.
Como se aprecia, el mayor cambio es de escritor a roquero, lo que lleva consigo una modificación sustancial del lenguaje. El principal soporte del cuento es un rico lenguaje poético, que en el filme se convierte en habla de la onda y el vocabulario, consecuentemente, se reduce a un puñado de palabras. Pero en esencia, el argumento es el mismo. Puede ser comprobado cotejando el cuento con la película.
Me hubiera gustado participar con los jóvenes que hicieron cine a partir de un relato mío; por desgracia me enteré de ello cuando la película estaba en exhibición. La mala suerte me persigue en este aspecto. Trabajé hace décadas conFelipe Cazals para su primer filme: La manzana de la discordia y sigo ignorando qué clase de película es. Algo semejante me ha ocurrido con los cortometrajes, únicamente he trabajado correcta y respetuosamente con Óscar Menéndez, en un bello documental sobre Diego Rivera. Los demás han sido fracasos y decepciones.
En la Cineteca vi con escepticismo De veras me atrapaste y no quedé totalmente convencido, pese a que a mi alrededor cientos de jóvenes palmoteaban de entusiasmo ante un filme hecho para ellos. Coincido con un crítico cinematográfico de Excélsior que advirtió: “Es confusa, desordenada, desprovista de una progresión dramática”. En el cuento esto está plenamente justificado. En fin, son lenguajes distintos y las comparaciones resultan difíciles: uno es de palabras, otro de imágenes en movimiento.
En cierto momento, estuve en un programa televisivo de José Agustínconversando con él y con Gerardo Pardo. Éste contó cómo había concebido la película por medio de mi cuento y por una clase mía en la que, para romper la monotonía, toqué temas de literatura fantástica. En mi turno, hablé de letras y cine, haciendo notar con ejemplos que en las adaptaciones no muchos quedan conformes.
El filme está ahora en internet. Nunca me sentí vulnerado: yo escribo literatura, otros hacen cine. Los hay que trabajan en ambos sentidos como Stephen King. Sin embargo, en la Cineteca, cuando concluía el filme, Gerardo Pardo acercándose me preguntó si mi llanto era de emoción. No, repuse, es producto de ver destrozada mi más bella historia amorosa. Por fortuna, Juan Pablo regresó a su enigmático lugar de origen y Miriam se suicidó en pos de él. Ninguno verá el filme, acaso ni siquiera lean el relato donde los inventé.

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