Tantadel

febrero 01, 2016

“Independientes” contra partidocracia

El recién iniciado combate de los llamados “independientes” o ciudadanos se ha acelerado (no nacido) con el éxito de El Bronco en Nuevo León, un ex priista de lenguaje semejante al del Fox retador que fue, en tanto candidato presidencial, dicharachero y aguerrido. Su triunfo ha causado una nueva enfermedad: la ambición desmedida por alcanzar el poder. Cualquiera puede llegar a gobernador o a la Presidencia de la República. Claro, sólo basta tener muchos recursos económicos, dosis de audacia, capacidades de charlatán y listo: el escenario es para ellos, los reflectores de medios poco analíticos ya los siguen, son noticia en medio de las estupideces y la intensa corrupción que nos brindan los partidos políticos.

Ahora Pedro Ferriz de Con aparece y luego de dar por concluida su etapa de “comunicador” se metamorfosea en “político independiente”. Comienza, por su propia experiencia mediática, de modo espectacular y utiliza a sus amigos y colegas para declarar que será candidato presidencial en 2018. Para tal efecto ya platicó con todos los independientes del país e independientemente de llegar a un acuerdo, para ver quién o quiénes tendrán el derecho a luchar por la Silla del Águila.

Lo que actualmente vemos es el “destape” de muchos que desean ser gobernadores y que, ya lejos de sus cunas, desean seguir dentro del erario. La lista se extiende y se extiende. Cada día recibimos nuevos nombres para cada estado, para cada distrito. Pero lo que le resta valor a la mayoría de los “independientes” son sus trayectorias, casi ninguno ha sido realmente ajeno a la política partidista. Dicho en otros términos, no son ciudadanos, son militantes de diversos partidos, principalmente del PRI (partido madre y padre de todos) o, en el mejor de los casos han sido beneficiarios del sistema y no desean, por ejemplo, volver a la cátedra o poner un despacho de economistas o de abogados. No, quieren (porque conocen las infinitas cabezas de la corrupción) llegar a los cargos y poner distancia con las tareas que los ciudadanos llevan a cabo y que en general dejan pocas posibilidades al poder y enriquecimiento.

Todos los que aspiran al poder provienen de muchas formas del propio aparato administrativo o tuvieron vínculos con dicha maquinaria. No hay uno solo que pueda decir, he sido simplemente un ciudadano ejemplar y deseo que todo México mejore, supere sus graves problemas. Los programas que presentan son simples ideas, propuestas que cualquiera puede tener. No hay un ambicioso y serio proyecto político para acceder al poder.

Pero hablemos de las dificultades para llevar a cabo una campaña de proporciones nacionales. Si se trata de un estado, bueno, hay amigos adinerados que pueden invertir en un “negocio” audaz y que sin duda los compensará. Pero acceder a Los Pinos es diferente. Para dar una pelea decorosa contra los partidos en la lucha presidencial, se necesita un gran aparato, miles de personas que en cada punto del país hagan campaña, dinero para publicidad, para aparecer en los medios, para montar espectaculares en las carreteras más remotas, promover sus imágenes apenas conocidas en los estadios y en los medios electrónicos que son costosos. ¿De dónde va a salir tanto dinero? ¿Del bolsillo del aspirante ciudadano? Es verdad que de principio cuentan ya con puntos a su favor, la inmensa mayoría de los mexicanos están hartos de los partidos políticos, desde el PRI hasta sus diferentes creaturas: PAN, PRD, Morena, Verde Ecologista… Algo más, los partidos están formados de cuadros profesionales y militantes experimentados, respaldados por recursos que la propia sociedad les concede dizque para estimular el proceso democrático. ¿El INE tendrá una partida para los independientes o ajenos a los partidos, formados para colmo dentro de esos organismos perversos? Las reglas legales no están preparadas para aceptar a personas que se califican a sí mismos como independientes o ciudadanos, por lo que tienen en esto más dificultades que respaldos.

El Bronco en lugar de solucionar los problemas que padece su estado, va y viene aconsejando a los “independientes”. Al parecer le importa más ser promotor de los ciudadanos disfrazados de políticos que buscan desesperadamente apoyos y consejos. Debería cobrar, entonces. Los que por ahora aspiran a la presidencia de México, como él mismo, tienen posibilidades de grandes sumas de dinero, no llegan a ese combate extraño y todavía desconcertante luego de romper su cochinito o de sacar los ahorros de la vida para invertir en una costosa y arriesgada lucha.

En lo personal, en principio los “independientes” cuentan con mi total aversión a la partidocracia, como prevalece en México. Sólo les falta que nos convenzan de que sus ideas de mejoría son ciertas y tangibles y que hay programas inteligentes y no buenas ideas, que la guerra contra las injusticias, las desigualdades y la corrupción es real y sus aspiraciones y ambiciones tendrán un amplio respaldo de una sociedad eternamente agraviada y saqueada por los políticos.


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