Tantadel

febrero 24, 2016

Los enemigos de la universidad pública

Por razones que bien conozco, cada vez que en México hay un recorte presupuestal, los recursos para cultura disminuyen sensiblemente. Así lo viví en la UNAM cuando estuve al frente de Difusión Cultural y así lo he visto en dos gestiones similares en la unidad Xochimilco de la UAM. Ello agrede al desarrollo espiritual de las universidades públicas, las que suelen preocuparse más por las primeras funciones sustantivas, la docencia y la investigación que por la tercera: la difusión de la cultura. La principal explicación de este fenómeno es sencillo: los que dirigen al país, sin excepciones, les importan un comino las artes. Hace tiempo que un presidente de la república, un gobernador, un jefe de gobierno capitalino o un rector, no dan muestras sinceras de conocer el valor de la cultura. Algunos, como López Mateos y Salinas de Gortari, tuvieron buen olfato político que les dejó saber que la pintura, las letras, la música o el teatro son un gran capital. El primero actuó con sinceridad, el segundo vio a los intelectuales como empleados de lujo. Los demás no acaban de enterarse para qué sirven las bellas artes o, en el mejor de los casos, optan por manifestaciones de cultura comercial que bien difunden las televisoras privadas. Una prueba es la presencia de un tal Nicolás Alvarado en TV UNAM, un frívolo televiso dirigiendo televisión pública y en la mayor casa de estudios.

En este contexto he trabajado a lo largo de dos años en la UAM-X, donde Patricia Alfaro Moctezuma, me llamó para reactivar esa tercera función sustantiva y, para mí, fundamental: la cultura y su difusión interna y externa. Acabamos de editar un folleto con algunos de los logros que la Coordinación de Extensión Universitaria ha conseguido en estos dos años pasados. La lista es larga y la hemos coronado con presencias notables como las de Miguel León Portilla, Eduardo Matos Moctezuma, Julieta Fierro, Rina Lazo, María Luisa La China Mendoza y varias personalidades más brindándonos parte de sus experiencias académicas y culturales. Hemos podido llevar, merced a un convenio con la Ciudad de México, donde está Eduardo Vázquez, y contando con el generoso apoyo del INBA y de otras instituciones como la UAEH y la BUAP, orquestas, coros, grupos musicales, cantantes de ópera, grupos teatrales, jazz, bandas de rock y multitud de actividades que ahora pueblan a nuestra unidad. Me parece que un lugar destacado lo tienen nuestras tres galerías de artes plásticas de la UAM-X. Menciono tres exposiciones recientes: una de Mathias Goeritz, otra de Carlos Mérida y una más de Sebastian. Está en proceso de formación el Coro de la UAM-X. Hemos llenado de cultura a la unidad y eso también nos permite atraer, como era la intención fundacional, a los habitantes de las colonias aledañas.
Pero no se trata de hacer un largo informe de actividades sino de mencionar que, carentes de la necesaria infraestructura cultural, hemos obtenido gracias a un amplio apoyo externo, darle a la UAM-X una política cultural que sirva para enriquecer la formación de los alumnos y los haga capaces de distinguir entre la cultura chatarra que ofrecen las televisoras comerciales y la cultura que el Estado debe promover y apoyar. Los retos no son fáciles: con poco dinero tenemos que abarcar un amplio espectro. Por ahora tenemos en puerta sendos homenajes a los dos mayores escritores de todos los tiempos: Cervantes y Shakespeare. Pero ambos los queremos amenos, entretenidos, para mostrar a los jóvenes las diferencias y valores de los clásicos y los autores de libros comerciales. Retomar a Vargas Llosa en su lucha por volver los ojos hacia los clásicos.

En la actual Feria de Minería, nuestra presencia se nota. En el stand común a toda la institución estamos llevando a nuestros autores a conversar con el público. Y aquí ya entran en actividad conjunta las cuatro unidades restantes; todas sumadas dan resultados interesantes para los jóvenes ávidos de lecturas.

Volviendo a Xochimilco, este día, tendremos a media tarde a la Banda Sinfónica de la Ciudad de México. Simultáneamente hay actividades paralelas que les brindan a nuestros estudiantes y profesores una buena variedad de eventos culturales. Vale la pena señalar que la unidad ha adquirido un hermoso piano de media cola que ahora utilizamos para conciertos y recitales de alto rango. Es frecuente que nos visiten orquestas sinfónicas de calidad.

La definición cultural que nos mueve no es la antropológica que todo incluye, sino aquélla que permite distinguir lo valioso y lo bello de las baratijas que la frivolidad de políticos y empresas televisivas privadas ofrecen.

Hemos establecido un diálogo con los alumnos que nos permite enriquecer nuestro trabajo. Inolvidables han sido los momentos en que los jóvenes ovacionaron una brillante interpretación de Carmina Burana o los aplausos infinitos que logró Miguel León Portilla al hablar de las culturas originarias arrasadas por el mundo occidental.

Hoy la lista de libros literarios que tenemos incluye multitud de cuentos, novelas, ensayos y piezas dramáticas, del mismo modo que hemos conseguido una colección de discos de grandes voces de ópera que está a punto de llegar a la docena de cantantes.

 Hay, pues, razones, para estar orgullosos de una unidad que permite y fomenta un trabajo cultural serio.

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