Tantadel

marzo 23, 2016

Autoridades ambientales inútiles

Es lamentable ver cómo las autoridades de la Ciudad de México actúan sólo cuando aparecen tragedias. Siempre que hay una se abren las cajas de conflictos y descubrimos todas las anomalías que muestran que muchos colaboradores de Mancera no están haciendo bien su trabajo. En días pasados, los intensos vientos, que ayudaron a la disipación de contaminantes, mostraron las irregularidades en los anuncios espectaculares que incumplen las normas de seguridad exigidas. La gran cantidad de árboles caídos muestran una vez más la ineptitud de las delegaciones. Es un viacrucis quitar un árbol muerto, en plena calle y que pone en riesgo la seguridad  de los ciudadanos. En Tlalpan, por ejemplo, los responsables de retirarlos piden a los vecinos cinco mil pesos por cada uno. ¿Para qué sirven nuestros impuestos? Tiene que llegar un fuerte viento para que lo derribe, con consecuencias fatales en algunos casos.

Ahora con la altísima contaminación las autoridades ambientales ven la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio. Tania Müller es experta en azoteas verdes y en bicicletas, pero no en medio ambiente. No ha entendido que es una variable transversal que cruza todos los sectores de la actividad económica: transporte, vialidad, construcción y demás actividades.
El transporte público es una vergüenza: sucio, con conductores cafres, que no respetan ninguna señal de tránsito, contaminantes, en pésimas condiciones y que realizan paradas donde se les pega la gana. Además, está saturado, hay rutas que están sobreatendidas y otras en donde no llega ningún autobús. Mientras logran modernizar ese servicio, bien pudiera la señora Müller ordenar esas unidades, con normas claras de dónde deben subir y bajar pasaje, pero está más preocupada por organizar carreras de bicicletas que atender los efectos del sistema de transporte público, hasta que los ciclistas empiecen a caer muertos en las calles por la altísima contaminación.

Los verificentros son instancias de alta corrupción. Por lo menos conozco 20 personas que han pagado “el brinco” para que su auto pase la verificación y obtenga la calcomanía 0 y así circular todos los días. De esto no tiene la culpa la Suprema Corte, como argumentó Tania Müller. El Centro Mario Molina hizo un estudio a partir de mediciones en 2015 y concluyó que cerca del 45% de los vehículos con holograma 0 y más del 80% de los que tienen holograma 2 rebasan los límites permitidos por la normatividad actual. Esto es porque lograron acceder a esas calcomanías que les permiten recorrer las calles “aprovechando prácticas de corrupción y fallas evidentes en los sistemas de verificación”.
Es necesario acabar con ocurrencias y medidas populistas y electoreras. Hay que evitar que las manifestaciones de unos cuantos afecten la salud de muchos ciudadanos. Deben tomar decisiones olvidando el costo electoral. Esto lo único que ha ocasionado es el inmovilismo y el dejar hacer. Por las mismas razones, la capital del país es un mar de ambulantes que estorban y producen toneladas de basura.

Existe una desarticulación entre todas las áreas que afectan el medio ambiente, que en ocasiones es risible. Por un lado, el nuevo reglamento de tránsito, preocupado por la seguridad, no tomó en cuenta el medio ambiente. Las velocidades autorizadas lo afectan seriamente. Por otro lado, el alto crecimiento del parque vehicular se enfrenta a la diaria reducción de espacios para circular. En cambio, observamos ciclopistas vacías. Obras por todos lados que crean embudos, tapones y caos.

Basta de demagogia. Se tienen que poner a trabajar en serio políticos, legisladores y funcionarios de la Ciudad de México. El colmo fue la charlatanería de los políticos que dejaron sus camionetas blindadas para tomar transporte público junto con sus guaruras y fotógrafos para que los retrataran. Con el enojo de los asiduos a tal transporte, quienes comentaron que ya viajan como sardinas y ahora tienen que soportar hasta guardaespaldas que los empujan para que puedan ser fotografiados sus jefes en el Metro o en el autobús.

Es cierto que hay instancias responsables directas de estos desaguisados que provocan confusión en la Ciudad de México, pero si la señora Müller entendiera la función transversal del medio ambiente, bien pudiera estar trabajando en el establecimiento de normas para que los sectores que incidan en él las cumplan y no dejarlos actuar impunemente. Debería estar buscando nuevas tecnologías anticontaminantes en todos los ámbitos para aplicarlas en México, en lugar de organizar maratones y carreras en bicicleta.

Todos estos problemas han puesto al descubierto la falta de una planeación integral en la Ciudad de México. Cada quien hace lo que le viene en gana. Hasta instancias privadas como las relacionadas con las telecomunicaciones abren zanjas donde se les ocurre y no las tapan adecuadamente. Y Tania Müller se atreve a declarar que en 2016 habrá el doble de precontingencias que en 2015. ¡¿Y!?

Flaco favor le hace Tania Müller a Mancera en sus aspiraciones presidenciales con todas las pifias que comete: cada dos días lo pone en ridículo, lo exhibe. Él menciona que no le afectan políticamente, pero debe preguntarle a la ciudadanía qué opina de esos desaguisados.

Doña Tania Müller, si no puede con sus responsabilidades, ¡renuncie! No le haga más daño a los citadinos y de paso a Miguel Ángel Mancera.

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