Tantadel

marzo 27, 2016

Relatos para leer en Semana Santa

Supe de buena fuente eclesiástica que Satanás escribe, que ha ocupado su escaso tiempo libre en redactar novelas y poemas.

Corrección bíblica
El término “creó”, citado en el Génesis, debe ser sustituido de inmediato por uno más preciso: “inventó”.
La gran mentira de la Iglesia
Luego de una vida completamente dedicada al pecado, Jorge Burton murió en completa tranquilidad, sin arrepentimientos de ninguna especie. Sin preocuparle su destino en el más allá. Ni siquiera fue creyente. Así que cuando despertó su espíritu, una fuerza sobrenatural lo sacó del ataúd y lo encaminó a un lugar por completo helado, atrozmente frío. Conforme se adentraba en aquel extraño sitio, más temblaba por la bajísima temperatura. Es un auténtico témpano y hace un frío de los mil demonios, pensó. Al fin fue recibido en una gran sala congelada; en el trono de hielo estaba el llamado Príncipe de las Tinieblas, Satanás. Una voz que parecía no salir de ningún sitio le explicó:
—Esto, querido pecador, es el Infierno.
—¿Y las llamas, dónde está el fuego?, tiritando preguntó el recién llegado.
—Ah, otro ingenuo que creyó las mentiras de la Iglesia —repuso la voz y de inmediato fue conducido a una suerte de inmenso iglú donde su espíritu desnudo quedaría para siempre, eternamente.
La eternidad sólo tiene una ventaja: la de reflexionar una y otra vez, sin fin, pasar de un argumento a otro en medio de dolores atroces. En este caso, Jorge Burton, que aparte de sumar pecados tenía lecturas, recordó una frase de Borges de El libro de los seres imaginarios, el texto Haokah, Dios del trueno: “Sentía el frío como calor y el calor como frío”. Posiblemente era el caso de Satanás y la interpretación que la Iglesia le había dado. Pero ya no era importante. Ambas cosas extremas son torturantes.
La verdadera libertad
Todos estamos condenados a morir, nadie puede evadir la muerte. Los grandes intentos por evitarla han terminado en sonoros fracasos. Quizá los únicos que han podido ofrecer la inmortalidad son los escritores con personajes imbatibles: Fausto, Dorian Gray, Frankenstein, Drácula… La ciencia, a lo sumo, puede extender un poco la vida. La misma muerte está expuesta a la muerte. De hecho, ya murió hace tiempo, lo mismo que las deidades. Nietzsche notificó la muerte de Dios, refiriéndose al Dios cristiano (“pues ha llegado a ser inaceptable”), Él y su corte celestial fallecieron a tiempo; sin embargo, las personas creyentes se negaron a aceptarlo y en un empeñoso y vano esfuerzo siguieron rezándole y solicitándole favores. Nietzsche, al contrario de Kant, que veía a Dios “como creador omnipotente del cielo y de la tierra”, no mentía en su afirmación, donde se equivocó fue en el vaticinio del fin del cristianismo, “una religión de esclavos”, que impide la existencia del superhombre, aquel que debe vivir peligrosamente. Esta fe subsiste, mas no crece, se ha estancado y en algunos países decrece con lentitud, cede ante el poderío de otras religiones menos fantasiosas y más pasionales; a pesar de ello, es probable que sea capaz de subsistir otros dos mil años antes de que aparezca —como deseaba el pensador alemán— un hombre con voluntad de poder, no sujeto a escrúpulos religiosos y morales, alguien plenamente libre.
¿Crimen o suicidio?
Nos guste o no, Jesús —que sabía perfectamente su destino— optó por el suicidio.
Literatura diabólica
y crítica celestial

“Ahora bien, el Diablo no es mal escritor”. Max Aub.
Supe de buena fuente eclesiástica que Satanás escribe, que ha ocupado su escaso tiempo libre en redactar novelas, poemas, obras de teatro, cuentos y que ahora justamente está empeñado en varios tomos de memorias. Sus libros han tenido una amplia difusión entre los habitantes del Infierno, se sabe que son sus lectores cautivos. Bueno, si alguien no los adquiere, su tormento puede ser mayor aún. Al parecer, Satanás quiere un enorme círculo de admiradores. Piensa que el planeta entero puede caer rendido ante su sólido talento literario. Ya un recién llegado al Averno dijo en cuanto leyó los primeros volúmenes que su estilo era francamente diabólico, su inteligencia infernal y las tramas endiabladas. Resuma fuego por todos lados, concluyó antes de pasar a una elegante sala de tortura, donde lo esperaban pequeños demonios con agudos tridentes.
Cuando los medios de comunicación den la noticia, la obra literaria de Satanás circulará por el mundo. En tanto, el director del suplemento cultural de The New York Times se limitó a decir: “Antes de leerla habrá que esperar la crítica de Dios, quien ya ha comenzado la lectura demoniaca. Trabamos contacto con él a través de su santidad el Papa y prometió enviarnos en exclusiva el análisis detenido de los textos diabólicos”.
Por su parte, hay inquietud entre los lectores, ya hay millones de pedidos, saben que los libros podrán tener muchos defectos, menos el de ser aburridos.

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