Tantadel

junio 29, 2016

El discreto encanto de la derecha

El derrumbe del bloque socialista fue el mejor abono para el éxito del conservadurismo a escala global. Todavía en tiempos de Brejnev como líder supremo de la poderosa Unión Soviética el mundo parecía teñirse de rojo: media Europa se hizo comunista mas no a merced al convencimiento ideológico sino por el empuje del Ejército Rojo, aunque en otros países como China, Corea del Norte, Vietnam, Cuba, Chile, su paso al socialismo marxista sí fue un fenómeno natural, no artificial. Quienes en esa época veíamos la metamorfosis pensábamos que el futuro sería el imaginado por Marx, Engels y Lenin. No pensamos en la capacidad del capitalismo para sobrevivir y triunfar. La derecha, bien representada por EU y la Gran Bretaña, con apoyo de las iglesias, principalmente la católica, dio una lucha fiera por cerrarle el paso. Los países avanzados se vieron avasallados por el consumismo, arma letal, la cantidad de productos chatarra, inventos o creaciones que muy rápidamente se incrustaron en el gusto internacional. Con el apoyo de los medios de comunicación, supieron vender con facilidad los placeres de la abundancia y nunca la garantía de una vida armónica, justa y democrática.
El de las izquierdas no era muy sólido, había sido construido con enormes sacrificios y la sociedad padeció mucho más que la burocracia política. En estos casos, es fácil convencer a naciones enteras de que la democracia y la libertad estaban muy lejos y no dejaban de tener razón. Un anticomunista cubano me regañó con una imagen: Ustedes quieren perros gordos enjaulados. No obstante, convirtieron la utopía en autoritarismo.
En México el modelo revolucionario (burgués) se fatigó cuando se hizo cuarentón. La corrupción puso lo suyo y el sistema recrudeció sus acciones autoritarias bajo el mando brutal de un partido único hasta 2000. Los sectores avanzados cedieron ante el empuje del conservadurismo. México comenzó a regresar a la derecha luego de la salida del general Cárdenas en 1940. Nada detuvo a la reacción, con silenciosa habilidad, cada mandatario fue poniendo sus ladrillos para hacer de México un país distante de la izquierda. Luego padecemos la manía de crear multitud de izquierdas, hoy casi todas comandadas por ex priistas de cepa. López Obrador es uno de ellos. Moreno Valle otro en el sitio opuesto.
Como si fuera poco, las auténticas izquierdas fueron masacradas en el resto de América Latina con el apoyo descarado de EU. Lo grave es que las dictaduras militares llegaron en muchos casos con apoyo de masas. Chile es un ejemplo: Pinochet cometió sus brutales crímenes con casi un cincuenta por ciento de apoyo nacional, misma votación que defendió en un referéndum al tirano antes de morir.
Las recientes elecciones en España dan una idea interesante, donde igual vuelve a brillar el conservadurismo de quienes han gobernado luego de la muerte de Franco. El PSOE, fatigado por el peso de la derecha a escala nacional e internacional, se cargó a la derecha, como antes les había pasado a socialistas y comunistas franceses. Sí, el Partido Socialista llegó al poder ¿y? No olvido una conversación con un anarquista francés, Louis Mercier, quien había peleado en la Guerra Civil de España: “Lo que Miterrand quiere es el poder, no habrá transformaciones profundas.” Y en efecto, no hubo muchas.
Me tocó ver en España parte del reciente proceso electoral. Con pasado rojillo, ¿cómo demonios no estar con Pablo Iglesias? Lo escuché detenidamente y su discurso es novedoso, optimista e inteligente. Nada con Rajoy, con la derecha, pero es posible llegar a acuerdos con el Partido Socialista Obrero Español, hay afinidades. Los resultados no difieren gran cosa del anterior proceso. En la segunda vuelta, que Pablo Iglesias veía esperanzador, la derecha, encabezada por Mariano Rajoy, con su aspecto de hombre bondadoso y formal, de sacerdote pueblerino, volvió a tener el mayor número de sufragios. Podemos no consiguió superar al PSOE y se quedó en el tercer sitio con menos votos que en los comicios anteriores. Cuando Iglesias enfrentó la derrota confesó su decepción. Esperaba ganarle al PSOE y quizás, presionarlo para formar gobierno con el ruinoso partido.
Las explicaciones de los expertos en política hispana le dieron vueltas al asunto para llegar a la misma conclusión: España no quiere arriesgar su futuro en manos más avanzadas, progresistas, declaradamente de izquierda, para colmo jóvenes y simpatizantes de las teorías de Marx. El país ha guardado en el archivero la gesta republicana. Están satisfechos (no todos, naturalmente) con la monarquía que percibe fortunas por sólo decorar los actos públicos, como sucede en Gran Bretaña y en las demás monarquías.
No soy estudioso de España en el campo político, pero parte de mi formación se la debo a muchos republicanos que vivieron y murieron en el exilio, suspirando por la República, de allí que crea en Podemos. Pienso que sobrevivirán y llegarán al poder pero no de la forma en que lo hizo el PSOE sino con proyectos más avanzados. Por ahora esa izquierda impetuosa ocupa el tercer lugar, pero es una hazaña que en tan poco tiempo esos muchachos hayan conseguido disputarle el poder al bipartidismo español, con un lenguaje sencillo y sincero.


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