Tantadel

junio 08, 2016

La corrupción globalizada

La desaparición del socialismo y el comunismo, ahora dos términos nostálgicos y poco o nada convincentes, ha dejado abiertas las puertas a una muy impetuosa corrupción. Nadie se toma en serio la tesis gloriosa del nuevo hombre y (suponemos) la nueva mujer. En Japón, Rusia, EU, México, España, Portugal, Argentina, Perú, etcétera, florecen los negocios al amparo del poder. Tanto los integrantes de la iniciativa privada como los funcionarios aman el dinero, sobre todo el ajeno. Los partidos políticos no son la excepción. La humanidad se ha dividido en dos bandos, el de los deshonestos y el de aquellos que por desgracia, Dios hizo honrados, unos cuantos. Luego de unos días en Madrid y Barcelona, he podido ver cómo los partidos y los funcionarios intercambian acusaciones de corrupción. No pasa un día en España, como en México, en que alguien no sea encarcelado o tenga que ocultarse con parte de lo robado. Los honrados son escasos o muy hábiles para ocultar sus pillerías.
Felipe González, héroe alguna vez de lo que resta de las izquierdas, ha sido señalado en estos días como “promotor” de tiranuelos y millonarios inescrupulosos para recibir favores de empresas enormes y gobiernos poco dignos. Ya en los prolegómenos de la batalla electoral española, los partidos intercambian acusaciones de corrupción. La lista es escandalosa y eterna e incluye a los nobles que suelen vivir de las dádivas de la monarquía.
Pero si en México pareciera no haber salvación, en España ha aparecido un nuevo partido, Podemos. Sus dirigentes hablan con naturalidad, prueban tener una ideología de izquierda, la que mueven con suma cautela e inteligencia. Hasta el pasado domingo y con una vida corta, este joven partido ha escalado hasta el segundo lugar de las preferencias electorales, del Partido Popular de Rajoy y por encima del PSOE, un organismo desprestigiado, que mal representa los sueños y esperanzas de una sociedad que busca cambios desesperadamente. Pablo Iglesias y los suyos no sólo son políticos de nuevo estilo, sino poseedores de una gran frescura y naturalidad que los acerca a un amplio sector de la sociedad. No temen a las preguntas de los periodistas ni las de otros políticos porque no tienen las manos sucias. Se visten y actúan con desenfado y en una Europa cuyos gobernantes son atildados y cortantes, los líderes de Podemos muestran un nuevo estilo de hacer política.
Pero se encuentran con el rechazo del viejo PSOE, a quien Podemos ver como un posible aliado. Ahora reaparece Izquierda Unida, lo que queda del esforzado Partido Comunista de España. Si lograran unir fuerzas Podemos, el PSOE e Izquierda Unida, si limaran sus diferencias y dejaran de lado sus desacuerdos pensando en el bienestar social, España tendría una nueva y más poderosas izquierda. Pero aquí las resistencias son tan violentas como las que manifiesta el PSOE. Lo que ya conocemos, las izquierdas no saben hablar de unidad, mucho menos de llevarla a cabo: cada uno de ellos es una fuerza que desconoce las posibilidades que les daría en estos momentos si se unieran.
No obstante, la unidad de las izquierdas en España no está lejos, pero tampoco es un proyecto fácil. El PSOE es arrogante y cree en sus añejas posturas que lo han llevado varias veces al poder. Del otro lado, Podemos es muy audaz para el gusto de la vieja izquierda, incluida Izquierda Unida. Pero si pensaran más en el país y en el ejemplo que podrían darles a otras naciones si llegaran a tomar el poder y eliminar esa idiota forma de gobierno que llamamos monarquía, otra utopía se haría realidad.
Por lo pronto, mientras en otras naciones de América latina prevalecen la confusión y las posturas reaccionarias, en España un grupo de jóvenes reinventan las ideologías y la manera de hacer política.
Hace varias décadas, España le dio al mundo una gran sorpresa al crear una república dentro de las ruinas de un reino, el pueblo luchó contra Franco y sus aliados alemanes e italianos. Fue una guerra desigual e injusta. Pero dejaron grandes huellas de sus luchas y ahora vemos que resurgen esas mismas ideas con tácticas modernas. Confiemos en que Podemos pueda llevar a cabo el milagro.
Mientras tanto, en México dan una lucha de corruptos contra corruptos. Mienten, no tienen empacho en corromper a la población, compran votos y conciencias, son incapaces de innovaciones y carecen de ideología. O en Estados Unidos donde un charlatán como Donald Trump, destapa una caja de pandora y prueba que la sociedad norteamericana está enferma y es más racista de lo que aparenta en este siglo XXI, cuando pensábamos que ese añejo racismo ya se había acabado. Simplemente ha cambiado, ahora incluyen no solo a los negros, sino a los mexicanos y cualquier latinoamericano que se les presente. Esperemos que los estadunidenses sensatos detengan esa xenofobia y triunfe la sensatez.

No hay comentarios.: