Tantadel

junio 03, 2016

Las pantallas de la serpiente 3/4

En telecomunicaciones, el México actual es una creatura, un Frankenstein, creado por Televisa. Esta empresa nos dice qué hacer y cómo. Si de política se trata, sus noticiarios televisivos y radiofónicos se inclinan por lo más añejo del sistema establecido: la subordinación al mandatario en turno. Si Azcárraga padre se declaraba soldado del PRI, los herederos no necesitan decirlo, son piezas de un complicado y tortuoso juego que doblega a la sociedad mexicana. Pero lo falso es que sean soldados. Su fuerza es tal que Televisa es un poder paralelo al Estado. Puede crear figuras y destruirlas. En un mundo globalizado principalmente por las pantallas, las que produce Televisa han sido armas de alta capacidad destructiva. Ha idiotizado no sólo a México, sino que sus tentáculos se extienden por países de habla castellana y aún llegan a otros más. Como en los pasados gobiernos mexicanos, tiene entre sus periodistas radiofónicos y televisivos a hombres y mujeres que suponemos críticos, el truco consiste en permitir algunas voces discordantes para obtener dosis de credibilidad. Tampoco las voces opuestas son genuinas y bien intencionadas, son de intelectuales orgánicos al servicio de una imaginaria “izquierda” y luchan por meterse de lleno en la política nacional. De Julio Scherer a Carmen Aristegui, pasando por el desterrado Gutiérrez Vivó.
Pero el monstruo televisivo, cuyo poder sumado es inmenso, no nació por generación espontánea, de modo mágico. Nació y creció auspiciado y estimulado por el Estado mexicano. No dejemos de lado que todavía Luis Echeverría trató de enmendar el rumbo al crear el canal 13. Pareció funcionar. Recuerdo allí haber realizado largos reportajes a personajes de la talla del artista plástico Siqueiros, seis años encarcelado por Adolfo López Mateos, y nadie se ruborizó con las ideas marxistas del muralista. Sin embargo, el Estado mexicano no hizo mucho por frenar su retroceso o al menos impedir que las empresas televisoras más grandes envenenaran al país. Carlos Salinas logró deshacerse de los medios de comunicación gubernamentales al vender, por principio, el canal 13 y dar origen a TV Azteca, clon comercial. Dejó en manos estatales el 22, en una maniobra donde presenciamos el contubernio gobierno-intelectuales que cada tanto se repite.
La llamada “magia de la televisión” en México está al servicio del poder. Quiere televidentes estúpidos, no los forma cultos ni críticos. Si en 1968 Televisa demostró una perruna fidelidad al gobierno de Díaz Ordaz, hoy la lealtad va más allá de la zalamería evidente, se ha refinado y no por ello es menos grave. De nuevo ha regresado el presidencialismo más rancio, el “Sí, señor presidente, son las horas que usted quiera”. El gobierno, como todo gran poder, soporta algunas críticas y objeciones sin mayores preocupaciones, conoce su fuerza y sabe que en la política tiene aliados electrónicos.
El cambio de lo analógico no solamente es una modificación para las televisoras, también lo es para los televidentes. Es decir, ahora los telespectadores prisioneros por la presencia todopoderosa de dos empresas comienzan a salirse por grandes boquetes que es la televisión de paga. Veamos algunos datos recientes de Latin American Multichannel Advertising Council: La TV abierta ha decrecido 23 por ciento, mientras que la de paga creció 17 por ciento en rating y 30 por ciento en share de audiencia.
Los mexicanos dedican 4 horas de su tiempo para ver TV de paga, 38 minutos más que en TV abierta. En los últimos nueve años, los mexicanos con acceso a TV de paga han aumentado un 192 por ciento. No cabe duda que la cárcel del duopolio se ha convertido en un queso lleno de hoyos donde las víctimas huyen con regularidad obligando a todos aquellos que están en el negocio televisivo a modificar los rígidos criterios que Televisa impuso y que TV Azteca ha seguido con asombrosa fidelidad con claros objetivos de estupidizar al país. En este contexto caben las preguntas: ¿Adiós al rating? ¿El duopolio cruje, herido de muerte natural, víctima de las nuevas tecnologías? No, se moderniza, acepta gustoso los avances tecnológicos y de nuevo los utiliza para mantener su poder mediático.
Pasar mucho tiempo delante de la televisión no es benéfico, escribe una especialista sobre el tema, Mireia Long, en un breve y significativo texto, señala que “en la mayoría de los hogares con niños estos ven la televisión en mayor o menor medida, también. ¿Podemos encontrar algunas ventajas en que los pequeños vean la tele? Sí, algunas”.
Para Mireia Long, ver televisión “también ayuda a que conozcan otras realidades distintas a su entorno más cercano. Que existen otros mundos, otros hemisferios, muchas otras personas. Pienso ahora en lo lejos que muchos niños tienen la naturaleza o los animales, y las imágenes en televisión son una manera de mostrarles que también existen. Tal vez una manera de despertar su curiosidad y de querer conocerlos, querer seguir investigando.
“La televisión puede entretenerles, pero también educarles mostrándoles esas otras realidades o valores como la amistad, la salud, el respeto a los demás y al medio ambiente, o formación en el arte, la historia, la geografía... Todos los padres conocemos programas (dibujos o series) que potencian esos valores y formación, la clave está en una buena elección”.


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