Tantadel

junio 13, 2016

Los tardíos lamentos del PRI


Si López obrador, en su etapa perredista, nos llenó de lamentos declarándose objeto de un compló, y sus partidarios recorrieron calles y escenarios públicos gritando ¡Voto por voto, casilla por casilla!, son ahora los priistas quienes incorporan esos patéticos lamentos a su gastado repertorio de imágenes políticas.
 El PRI y en general el gobierno en sus manos ha mostrado una visible incapacidad política. En principio desde que llegó Enrique peña Nieto debió trazar una política para garantizar su permanencia en el poder, algo natural. Empezaba por retractarse de crímenes y errores, seguía por eliminar a los corruptos sin piedad y terminaba con la creación de nuevas y más avanzadas formas de gobierno. Explicar con claridad los nuevos proyectos “modernizadores” que los recién llegados traían en sus portafolios. Seleccionar a los mayores expertos en cada secretaría y mostrar una serie de políticas económicas, culturales y sociales que nos llevaran por nuevas rutas, más positivas.
 Pero no, Peña Nieto y los suyos seguían anclados en otros tiempos en donde sus métodos funcionaban. Ni siquiera se les ocurrió pensar que el país había cambiado. Pensaron con simplismo que el hecho de ganar la presidencia del país era un indicador para garantizar su permanencia largo rato. Pues no. Dejaron que los gobernadores y funcionarios corruptos siguieran haciendo de las suyas y al no atreverse a sanear al aparato estatal ahora están al borde de perder Los Pinos en 2018.
 Los lamentos de un PRI en manos de personas que suponíamos expertos y habilidosos políticos ante la pérdida de varios estados, son ridículos por no decir idiotas. Desde la comodidad de un partido propio, López Obrador, osado y agresivo, con un puñado de frases hechas, ve cómo se matan dentro de la “mafia del poder”. Ha logrado uno de sus objetivos, separarse de los políticos tradicionales del PRI, PAN y PRD, donde brillan los que se formaron en esa antigualla que ya pocos consideran partido sino una agencia de empleos. En su partido él decide, en el PRI es el presidente en turno, lo que ya no funciona en una oxidada máquina electoral. Aunque Peña Nieto dijo que se moviera todo su equipo para seleccionar al mejor, la disciplina priista los obliga a seguir con la boba idea de no moverse para salir en la foto; esta máxima ya no sirve, es obsoleta, pero para los priistas es una regla sagrada.
 El PAN parece ser una fuerza audaz y ganadora, no lo es, ha tenido la habilidad de aprovechar los muchos errores del PRI, es todo y no es poca cosa. Y además logró convencer a los perredistas para que fueran su comparsa. Si algo sabe hacer el PRI en estos tiempos es equivocarse una y otra vez, obsesivamente. Lo increíble es que les hayan pateado el trasero con cientos de ex priistas, todos resentidos y llenos de rencor como Miguel Ángel Yunes.
 Leo y oigo a los priistas lamentarse, pero ni hicieron su tarea al regresar a Los Pinos ni han conseguido que México crea en ese organismo, que supone ser el mejor representante de los intereses nacionales.
 Ahora, ¿qué sucederá en las elecciones que incluyen la Presidencia de la república? Según los comentarios de los expertos, si no ocurre un milagro el PRI perderá la Presidencia a causa de un gobierno que no produjo los resultados que la nación esperaba y, por lo visto, seguirá aguardando. El PRD recurrirá a un candidato “independiente”, Miguel Ángel Mancera, cuya fuerza se ha visto disminuida sensiblemente por el creciente peso de Morena, al menos en la vistosa Ciudad de México. Esperemos que para esos momentos ya no esté el señor de las alianzas pírricas, Basave. El PRI carece completamente de presencia en la capital del país, así que si decide ayudarlo, no llegarán a mucho.
 El PAN, fascinado por sus triunfos con ex priistas irá ahora sin perredistas. Ya los utilizó, son desechables y están en el basurero de la historia. Margarita Zavala es una aspirante con buenas intenciones y nada qué ofrecer políticamente. Es posible que alguien más joven e impetuoso como el actual dirigente conservador sea la mejor carta. No es posible descartar a Moreno Valle, tan de cepa priista, toda su familia estuvo en tal formación política. No lo hizo mal en Puebla, claro, cualquiera podría hacerlo mejor que El Gober Precioso. Tony Gali es una figura menor, pero apoyará sin duda a Moreno Valle, quien trata de aparecer como un político sensato y formula tesis políticas como de primer año de Ciencias Políticas. Por ahora Acción Nacional tiene tres aspirantes a la candidatura presidencial.
 ¿Y el PRI? Pues unos ven a Osorio Chong, otros a algún familiar de Peña Nieto, alguien más piensa que podría ser Aurelio Nuño. Con cierto rigor, tendrán que pensar en otros candidatos si desean conservar la maltrecha silla presidencial. El que tiene mayor experiencia de gobierno es justo el titular de Gobernación y las conductas populistas se le dan con naturalidad. Por más que uno piensa generosamente, el PRI carece de figuras de peso. Manlio Fabio Beltrones lo era, sin embargo el papelón que hizo en el pasado proceso electoral y sus desafortunadas declaraciones justificando los fracasos, le quitaron bonos y votos. Pero no desesperemos y confiemos en un milagro que nos dé esperanzas en la patética clase política que nos gobierna en todos los niveles.



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