Tantadel

junio 19, 2016

Dicen que Sinatra ha muerto (2/2)

Al final, el cowboy asesino de pieles rojas, John Wayne, abusando de su corpulencia, le dio un puñetazo al cantante y el proyecto acabó.

Las leyendas comenzaron a aumentar de intensidad en la época en que Frank Sinatra formó El Clan con un grupo de alegres amigos, alegres y borrachos; destacaban Dean Martin y Sammy Davis Jr. Es la época de Las Vegas, de losshows televisivos, de la presentación con Elvis Presley, momento en donde los dos cantan a dúo jugando con las letras de sus respectivas canciones.
Frank sabía administrarse y aparecía con habilidad. Brindaba conciertos legendarios como el que en octubre de 1974 dio en el Madison Square Garden de Nueva York, cantó en el estadio de Maracaná en Brasil con un lleno hasta hoy no superado por ningún cantante o rockero. Y como si esto fuera poco se dedicó activamente a apoyar a políticos de enorme aceptación popular, entre otros aJohn F. Kennedy y más adelante al exactor Ronald Reagan, a quien conocía desde sus mejores tiempos de Hollywood.
Y ya en épocas relativamente recientes fue objeto de más de una agresión que desdeñó: Sid Vicious, ese genio de Sex Pistols, verdadero hombre de aversión a los valores establecidos, que como buen enemigo de la sociedad idiota que padecemos, se dio una buena muerte de drogas y alcohol, hizo una terrible parodia de My Way. Vale la pena, por último, recordar que en medio de las acusaciones falsas y verdaderas que Sinatra recibió en vida tuvo el valor de luchar contra el racismo y además enfrentar al terrible y siniestro personaje que fueMcCarthy y su Comisión de Actividades Antinorteamericanas, una fábrica de calumnias, patrioterismo y anticomunismo del peor estilo derechista que diezmó Hollywood y lo privó de grandes talentos durante los años de Guerra Fría.
En su libro McCarthy contra Hollywood: la caza de brujasRomán Gubern narra que en 1960 Sinatra quería adaptar al cine el libro de William Bradford HuieThe Execution of Private Slovik (1954), “impresionante biografía del único soldado del ejército estadunidense que fue fusilado por desertor durante la Segunda Guerra Mundial”.
El trabajo le fue solicitado a Albert Maltz, antiguo amigo de Sinatra. La reacción de la derecha macartista fue tremenda. La Legión Americana, el Pentágono y otras fuerzas conservadoras atacaron públicamente a Sinatra. Al final, el cowboy asesino de pieles rojas, John Wayne, abusando de su corpulencia, le dio un puñetazo al cantante y el proyecto tuvo que ser cancelado. Explica Gubern queSinatra olvidó, “entre otras cosas, que un actor es más vulnerable que un productor o que un realizador”.
Frank Sinatra hizo lo que quiso y siempre tuvo éxito. No es fácil mantenerse en un alto nivel de popularidad internacional, y él consiguió la hazaña cantando con su hermosa voz sus viejos éxitos y canciones de nuevas figuras como Los Beatles. Siempre estuvo acompañado por orquestas espléndidas, directores de primera línea y arreglistas especializados de inmenso rigor. Lo mismo ocurría con sus apariciones públicas: solían ir grandes cantantes a apoyarlo. Por esta razón, por una vida intensa y repleta de éxitos, hizo suya una canción de Paul Anka llamadaMy Way, que era una especie de himno propio que cantaba con mucha frecuencia y que nos recuerda que fue haciendo su biografía a través de canciones muy bien seleccionadas tanto por su capacidad artística como por su letra escrita a satisfacción personal de Sinatra.
Jamás lo abandoné; pese a los cambios, seguí conservando un lugar para sus discos y aun para sus filmes. Obtuve más de un magnífico romance gracias a su música. Sin embargo, personalmente disfruté más sus canciones menos populares. No fue con New York, New YorkGot you under my skinFly me to the Moon o Young at heart, sino con discos como Let me try againYou will be my music,Send in the clowns y algunas festivas y llenas de buen humor como Love and marriage, que me extasié.
Pese a los excesos de cigarrillos y alcohol, no perdió la voz sino casi hasta el final. Cuando cumplió 80 años, durante el homenaje que le rindieron, Bono, sin U2, quiso ponerse grueso y dijo alguna palabrota (Carlos Fuentes diría una palabra sagrada, qué mamón), funcionó la censura, pero nadie se asustó, a lo sumo algunos se sintieron molestos. Pobre Bono, nunca será parte real de la contracultura. Cuando apareció Frank iba en principio alarmado porque una empleada joven y sin experiencia le había ofrecido un vaso con agua. En la mano llevaba un whisky y otros más en el estómago, y así comenzó a explicar una historia de inicial erotismo, francamente aterradora, tanto que los organizadores cancelaron la transmisión televisiva y la censura operó de nueva cuenta.
No volví a ver a Frank Sinatra en televisión. Ya sus males, la familia y representantes le impedían aparecer en público. Luego me contaron que había muerto. Lo dijeron los medios de comunicación una y otra vez, inventando cuentos y extrañas historias acerca de su larga y maravillosa vida y poniendo sus grandes éxitos en radio, cine y televisión. No obstante tanta insistencia, sus admiradores más consistentes sabemos que no ha muerto: nos basta recurrir al celular y buscarlo para comprobar que son mentiras insostenibles.

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