Tantadel

julio 22, 2016

El perdón de Peña Nieto

He leído, escuchado y visto las reacciones que la solicitud de perdón a los mexicanos produjo el señor Enrique Peña Nieto. En la mayoría de los casos fueron perversas y burlonas, para eso sirven las redes sociales, dan una ilusoria sensación de libertad al ofender casi en el anonimato y colectivamente lo que con acciones no llevan a cabo. Pienso que fue un mensaje equivocado. Ya no tenía mayor sentido.
Si usted, señor Presidente, tiene asesores, no los escuche más. De tal forma no habría llegado a la situación en que está. Cuando tomó posesión escribí en estas mismas páginas que era un buen momento para pedir perdón, pero no a título personal, sino en representación de su partido y de los distintos gobiernos que ha producido, aunque a estas alturas nadie ignora el papel que el mandatario saliente juega en el triunfo del sucesor. A usted lo seleccionó la cúpula priista y lo aceptó la militancia, lo cual es ya dentro de la rigidez del PRI un avance.
En esa nota le rogaba que hablara de todos los errores y excesos de tantos años de padecer al PRI en el gobierno y en diversos estados de la república. Ni lo leyó ni alguno de sus empleados se lo acercó, si acaso era una nota más en los comentarios diarios. Le decía que no bastaba pedir perdón por Tlatelolco o por el asesinato de la familia Jaramillo, o por la brutalidad de la llamada guerra sucia, por la corrupción que es parte íntima del sistema político nacional, todo ello cometido cuando usted o no había nacido o era un niño. Pero al llegar a Los Pinos apoyado por dicho organismo, era necesaria una aclaración y abandonar el pasado, la promesa de que no volvería a suceder y mencionar acciones que llevaría a cabo su gobierno que nos probaran que la corrupción no sería fomentada, sino combatida con vigor. A estas palabras bien meditadas y mejor expresadas ante la nación, tenía usted que haberle añadido un programa ideológico, un proyecto serio de políticas públicas y la promesa de escuchar las voces de la sociedad, o como dijo Morelos: los Sentimientos de la Nación. Además, realizar un análisis serio del porqué el PRI perdió en dos sexenios seguidos. No lo hizo. Tengo la impresión de que ya no vendrán esas palabras que el país necesita antes de caer en manos de sus enemigos.
Trato de explicarme. Pudo usted denunciar y hasta eliminar a gobernadores ladrones y cínicos y combatirlos públicamente. No fue así y ahora su partido cuenta con menos poder en el país y ha desatado la indignación popular. ¿Costaba mucho esfuerzo quitar a un Duarte? Este último no fue su responsabilidad, pero sí la de señalar a este tipo de personas que hacen de la política un negocio. Ahora resulta que hasta la iniciativa privada habla de honestidad y critica al Estado. Sé que no se enriquecen exclusivamente los de su partido. Acabo de leer, asombrado, lo que posee la nueva jefa del PRD, millones y millones obtenidos en unos quince años de militancia. ¿Para qué dar otros casos? No hay políticos pobres, los hay discretos y los vemos que apenas comienzan la acumulación.
Se trataba de hablar con valor de los errores del pasado que no han sido pocos, pero también es necesario señalar que ustedes fueron los que edificaron un país nuevo, que en ciertos momentos cometieron hazañas grandiosas (instituciones como el IMSS, el ISSSTE, la Ciudad Universitaria, la UAM, el Libro de Texto Gratuito y muchas más, antes de olvidarse del papel que deben jugar los estadistas, los hombres democráticos y honestos que deben estar en el poder. Dibujar, como en su momento lo hizo Colosio, el verdadero panorama de la nación. De haber tomado la palabra en el inicio de su mandato y haber llevado a cabo acciones que frenaran la corrupción (el mal de males), y expuesto decididas políticas públicas, hoy quizás habría un mejor PRI y no una agencia de empleos en donde predominan los corruptos. Tendríamos a un buen presidente y no a alguien que es acosado desde las con frecuencia insensatas redes sociales. Y minimizar el odio que mucha gente le tiene al PRI.
Hace años escribí una novela, El gran solitario de Palacio, su tema era la matanza de Tlatelolco y el mandatario parecía ser Díaz Ordaz cuando en realidad era la suma de casi todos los presidentes luego del general Cárdenas.
Hoy no hay honestamente partidos esperanzadores, los hay, en todo caso, aquellos audaces que mienten sin pudor, tal es el caso de Morena y sus ilusos adeptos. Pero el suyo concentra rencores que no han disminuido en su gestión. Ignoro si haya tiempo, si sus extraños colaboradores, sus mejores amigos, piensan en ellos o en el país. ¿Qué hace Nuño al frente de la SEP cuando en su vida había visto una escuela pública, desamparadas desde hace años? Los informes que hablan de intenso progreso que no se notan en millones de hogares modestos, no pueden seguir existiendo. Los intelectuales están lejos del gobierno que los ha cobijado una y otra vez, haciéndolos perfectos enemigos del PRI a causa del poder que gozan. La mayoría hizo su inmenso prestigio dentro del Estado, hoy, ya exitosos, lo repudian con violencia. Debió acercarse a ellos, conversar con líderes sindicales honestos y no con los que han disfrutado de dinero mal habido.
En vista del poco tiempo que le resta a su mandato, dudo que pueda llevar a cabo los cambios y las políticas públicas que se requieren. Pero al menos habría de intentarlo. Sus palabras y acciones podrían concederle un mejor lugar en la historia, distinto del que le anticipan sus más virulentos críticos y enemigos.



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