Tantadel

agosto 19, 2016

Graco por liebre

Por su belleza y cercanía, porque tengo muchos amigos que decidieron irse a vivir y disfrutar del clima morelense, suelo visitar Cuernavaca, hoy la ciudad que dentro de este combativo estado presenta muchas inquietudes y malestar. Luego de gobiernos corruptos y autoritarios del PRI, imaginaron que la llegada de Graco Ramírez, un hombre que dio la lucha fuera de las esferas oficiales, transformaría Morelos. Tuvo el voto de intelectuales, artistas, ciudadanos sin tacha y en general de personas esperanzadas en un cambio en los lugares donde el zapatismo dejó una huella memorable.
Recuerdo que muchos amigos morelenses adoptados o nacidos allí me lo expresaron abiertamente. Estuve de acuerdo. Mis recuerdos, incluso personales, me hicieron participar de la misma esperanza que nació con su triunfo. Muy pronto, en cosa de semanas, un querido colega me dijo en Cuernavaca: Hermano, nos dieron “Graco por liebre”. Muy pronto, pues, comenzaron los excesos del gobernador, su autoritarismo y su incapacidad política.  En consecuencia, el malestar se generalizó dañando al PRD que últimamente ha perdido buena parte de su bien ganado prestigio.
Graco Ramírez carece de tacto, su experiencia política es pobre y sus ambiciones personales son excesivas. Comenzó a chocar con la sociedad morelense. Se peleó de manera torpe y brutal con la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM), a la que ha querido doblegar. El choque entre la institución universitaria y el gobierno que encabeza Graco es evidente y severo. A diario intercambian feroces acusaciones y nadie cede. Mucho me temo que Graco escogió un enemigo poderoso y razonable.
Ahora ya está perfectamente conformado un Frente Amplio Morelense y no sólo sale a las calles de Cuernavaca y otros poblados, sino que se organiza y exige la renuncia del gobernador, quien no ha ocultado sus deseos de ser candidato por el PRD a la Presidencia de la República. Hace unos días hubo una gran marcha ciudadana. Según la nota del reportero René Vega Giles, en este mismo diario, “El FAM determinó iniciar un movimiento de resistencia civil hasta que el gobierno federal escuche y apoye las exigencias sociales de los habitantes del estado, al declarar la desaparición de poderes y tomar las instalaciones del Ejecutivo, Legislativo y Judicial como una medida de presión para que venga la renuncia de Graco Ramírez al gobierno estatal y crear un gobierno de reconciliación”. La nota señala que según cuentas serias, unos 130 mil habitantes de la capital y de municipios cercanos marcharon en la protesta. Las cifras oficiales, como es usual en estos casos, minimizaron la protesta.
En esa marcha, ya en el zócalo de Cuernavaca, el rector de la UAEM y vocero del Frente Amplio Morelense señaló que la agrupación ya está integrada por más de cien asociaciones civiles que llevarán a cabo acciones tendientes a debilitar más el poder de Graco y los suyos, a causa de su autoritarismo e ineptitud. Se trata, en suma de un movimiento que crece y le causa dolores de cabeza tanto al PRD como al gobierno federal que no tiene pocos problemas. El gobernador respondió con arrogancia y decidido a no ceder en las peticiones que incluyen la inseguridad en ese estado. El prestigiado poeta Sicilia ha sido claro en sus críticas al gobierno de Graco. Simultáneamente, diversos medios de comunicación han expresado que sobre ellos existen presiones toscas que limitan la libertad de expresión.
En realidad el conflicto no parece tener otra solución que la salida de Graco Ramírez y su equipo de colaboradores, que incluyen a su esposa, cuya influencia es mucha. Pero si antes la llegada del gobernador fue esperanzadora para los morelenses, no supo cómo actuar ante un estado que deseaba cambios positivos y una armonía acorde a los intereses de la sociedad para avanzar, hoy los caminos están cerrados: el gobierno se ha aferrado a un principio autoritario y no ve el daño que hace de manera cotidiana. Es posible que Graco pueda mantenerse en el poder, pero su figura ya está por completo desprestigiada  y todos aquellos que le dieron la bienvenida de modo cordial y abierto, ahora exigen con violencia que se retire, que busque su campo laboral en otro campo que no sea el de la política morelense.
Mis recuerdos universitarios me lo traen a la mente como un hombre decidido y crítico, pero bien sabemos los mexicanos que el poder modifica a los políticos sin importar el partido al que pertenezcan y permite que salgan a flote sus peores vicios y defectos, y entre ellos está la necesidad de convertir el poder en una serie de acciones despóticas. Es decir, el perredista sufrió una grave metamorfosis negativa. Un solo caso en donde por obvias razones omito el nombre: Una mujer decente, honesta y capaz se incorporó de inmediato a su equipo de trabajo, con energía y entusiasmo. A los dos meses renunció. Le pregunté las razones de su decepción y me dijo: es intolerante e intolerable, algo que ahora ya sabe más de la mitad del estado y principalmente la UAEM, una respetable institución que da la cara por todo el estado.
Ah, falta citar al desatinado jugador de futbol, Cuauhtémoc Blanco, quien vive ajeno a la realidad, soñando que Cuernavaca es una cancha.
Lamentable y penoso. Está visto que el poder todo lo corrompe y la corrupción nunca se ha ido ni se irá.

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