Tantadel

agosto 22, 2016

Hoy lunes 22, la CNTE en acción


Hoy reinician las actividades escolares. Hay inquietud y nerviosismo. La CNTE ha prometido, al menos en los estados que están bajo su control, que impedirá las clases. El gobierno ha respondido afirmando que sí habrá, al menos en los sitios donde hay cierto orden. Es posible que los más desconcertados sean los propios maestros de primaria y secundaria. La CNTE es de cuidado y tiene a las autoridades en jaque y a punto de jaque mate. En Oaxaca informan que en diez años llevan 209 días sin clases. Michoacán, Guerrero y Chiapas no deben estar muy debajo de ese maravilloso y digno récord.

Las acciones que los militantes de la CNTE tomarán, de sobra son conocidos: plantones, cierres de edificios públicos, toma de escuelas, bloqueos en carreteras, encontronazos cada vez más violentos con las fuerzas policiacas y así por el estilo, todo aquello que les ha funcionado a la perfección. El problema es que todavía nadie acaba de decidirse por el uso de la fuerza pública para contener a los grupos más violentos del país.  Si llegan a detener a un puñado de dirigentes, de inmediato son puestos en libertad y éstos corren a notificar a los medios que radicalizarán sus medidas contra el Estado.
El problema es que nuestros juristas oficiales no terminan de ponerse de acuerdo qué demonios significa utilizar la fuerza pública y en tal sentido es que han paralizado al gobierno y le tienen tomada la medida a todas las comisiones de derechos humanos. La CNTE puede hacer lo que le viene en gana e impedir que los restantes ciudadanos, una abrumadora mayoría, se vean limitados, no pueden llegar a sus labores, son afectados en su derecho de paso y la libertad de utilizar las carreteras y caminos públicos. Algo detiene al priismo: el síndrome del 68, la brutalidad de Díaz Ordaz que tantas reacciones nacionales e internacionales ha producido. Esa brutal represión mandó al PRI al diván de psiquiatra. Ahora sus policías y elementos militares medio se defienden de las pedradas para evitar la acusación de asesinos. De allí que la CNTE haya crecido no en tamaño, sino en virulencia, se saben protegidos por las leyes y las peculiares interpretaciones que hacen las temerosas comisiones de derechos humanos y el temor de los gobiernos. Lo que habría que preguntarse es si unos y otros han pensado en el derecho que tienen los niños a recibir educación. Son los más afectados y ninguno de los bandos en pugna los ha consultado. Cierto, son niños, sus verdugos, adultos.
Los ciudadanos y los empresarios, afectados de una u otra manera, piden al gobierno que intervenga para volver al estado de derecho. Pero no. Las elecciones serán próximamente y temen que los votos sean de castigo por “represores”, cuando nadie les pide que sean brutales, simplemente se organicen de tal manera que sus fuerzas del orden sean capaces de frenar los excesos de los sectores más radicales del magisterio. No hay nadie que pida que se dispare sobre maestros, que de hecho se han convertido en guerrilleros urbanos. Sólo quieren caminar libremente sin el temor de que una bandada de maestros que se niegan a elevar sus niveles profesionales, los agreda o al menos les impida ir a su trabajo o a un hospital. Y estoy seguro que son mayoría los ciudadanos que quieren que el gobierno controle a la CNTE, que los miembros y seguidores de esta agrupación.
No se necesita una bola mágica para saber qué sucederá hoy: Cierto. Lo mismo de todos los días y tanto la SEP como Gobernación harán un llamado a la cordura y una vuelta al trabajo en nombre de la sagrada niñez o del futuro de la patria. Sin duda el “futuro de la patria” llegará a salvar al país con pésima preparación. O en todo caso, de las escuelas públicas egresarán los empleados de ínfimo nivel que estarán al servicio de los muy bien preparados egresados de las escuelas particulares.
Antes, en mejores tiempos, los presidentes y altos funcionarios estudiaban en escuelas públicas. Hoy es otro mundo. El éxito de las escuelas privadas es que allí no cuenta la CNTE y entonces los alumnos egresan mejor preparados y con mayores ambiciones para gobernar al país. Entonces sí avanza la privatización de las escuelas, pero los responsables del éxito de las particulares radica en no sólo mostrar las fotos de los miembros de la CNTE quemando autobuses, arrojando piedras a los policías, pintarrajeando edificios o rapando a maestros que aceptaron someterse a las nuevas exigencias de la modernidad, sino en su resistencia al cambio. Cierto, no fueron las mejores maneras de proponer una reforma educativa, pero tampoco es posible responder con la violencia. Yo jamás pisé una escuela privada y menos confesional: de principio a fin hice mi carrera en instituciones públicas. Los maestros eran inmejorables. A muchos los conocía personalmente a través de mis abuelos y mis padres que se formaron en la Normal. Mi papá fue parte destacada en la Comisión Nacional del Libro de Texto Gratuito. Eran otros y mejores tiempos para la educación: por allí estaban Martín Luis Guzmán, Jaime Torre Bodet, Rafael Solana y en los pasillos de la SEP uno podía encontrarse, rodeado de los hermosos frescos de Diego Rivera, con Rafael F. Muñoz, José Revueltas, Arturo Arnáiz y Freg, Agustín Yáñez… ¿Qué nos pasó?   ¿Dónde perdimos el rumbo? Ni remedio, hoy tendremos un día muy complicado en muchos estados de la república y, desde luego, en la Ciudad de México.

No hay comentarios.: