Tantadel

septiembre 30, 2016

Elena Garro por ella misma 1/2

En este año en que la inmensa y maravillosa Elena Garro cumpliría cien años, he visto infinidad de artículos, ensayos, libros, conferencias y mesas redondas sobre su obra. Una obra que ha salido del letargo oficial en que el sistema la metió en 1968. Me alegra por la devoción y sincera admiración que he sentido por ella desde que la vi por vez primera alrededor de 1961, en la embajada de la naciente Revolución Cubana. Hermosa y elegante, segura y sin duda con las dosis de arrogancia que le concedían su talento literario y combatividad. La vi a distancia, yo no había publicado ningún libro. Luego vino una historia que he repetido muchas veces para culminar con su regreso a México y su triste final.
El libro Protagonistas de la literatura mexicana de Emmanuel Carballo, contiene algunas cartas de Elena Garro al autor que arrojan luz sobre su propia situación. Datan de 1979-1980. Transcribo fragmentos. Vale la pena cederle a la genial escritora la voz.
“Madrid, 3 de julio de 1979
“Querido Emmanuel: he empezado a publicar aquí una parte azucarada y ‘asaz impertinente’, según Luis Rosales, de mis memorias. En algún capítulo apareces tú: alto, de ojos cargados de malicia y lengua inteligente. Además te cito como el único crítico favorable que tuve en ese mentado México tan asombrosamente enredado y tan felizmente cortés, aunque otros escritores (los ‘buenos’) lo juzguen vulgar.
“Mira, Emmanuel, para mí el tiempo se detuvo en una fecha lejana, que extrañamente es la misma fecha que di en los latosos Recuerdos del porvenir para fastidiar a los Moncada. Lo leí hace muy poco y la fecha me dio carne de gallina. No me había fijado en la espantosa coincidencia, porque nunca me releo y fue gracias a una amiga que leyó el libro y me hizo una pregunta cuando me di cuenta de que yo misma había escrito mi suerte, lo cual comprueba mi teoría: la memoria del futuro es válida. Pero me ha fastidiado, y estoy cambiando los finales de todos mis cuentos y novelas inéditos para modificar mi porvenir. Por este motivo escogí unos cuentos no comprometidos para enviárselos a Joaquín [Andamos huyendo Lola]¡No deseo más tragedias! Y ahora pienso que los finales deben coincidir con los principios. Tal vez, si no logro remendar mi futuro, los queme. El gato escaldado del agua huye... aunque pensándolo bien, las cartas están echadas. ¿Crees que pueda recoger los dados?”.
“Madrid, 29 de marzo de 1980
“Me pides algo terrible: que me recuerde a mí misma cuando ya me había olvidado. Para sobrevivir en mi reino de sombras había cerrado la puerta a la memoria. Me preguntas: ‘¿Quién eres?’ Hace varios años que formo parte de un ejército que se reproduce por generación espontánea bajo cualquier régimen político. Cuando ingresas, los periodistas escriben: ‘Le han cortado el teléfono’. Este ‘corte’ es aplaudido en los países democráticos y condenado por ellos si se produce en los otros países. El ‘corte’ indica que has dejado de ser por ‘órdenes superiores’, y que has alcanzado la nueva categoría de No Persona. Tratar de volver a ser Persona es tarea casi imposible.
“En mi calidad de No Persona soy la madre de la ‘incalificable y admirable Helenita Paz’, como tú defines a esa otra No Persona. Esta No Persona carece del derecho a enfermarse y si consulta con algún médico debe hacerlo bajo la estricta vigilancia estatal mexicana que teledirige, teleescoge y telepaga al médico para ocuparse de la estorbosa No Persona, cuya supuesta enfermedad puede ser un truco económico o publicitario. Así pues, sacarse una muela o consultar a un oculista se convierte en asunto de estado. Se supone que los médicos de las No Personas están puestos para dar certificados de buena salud no para decir: ‘Usted está enferma por desnutrición, falta de atención médica y por la situación angustiosa en que vive. Váyase a las montañas, ingrese en un buen hospital, cómase un filete diario y págueme por esta consulta’. Las No Personas no pueden hacer lo que hacen las Personas…
“Una No Persona está incapacitada para contestar a tu pregunta: ‘¿Crees en la Libertad?’ o ‘¿Crees en la Justicia?’ o ‘¿Cuál es el régimen político que prefieres?’ Estos conceptos están fabricados para las Personas.
“Me preguntas: ‘¿Crees en la felicidad?’ Sí, porque me acuerdo que la practiqué en la infancia. Recuerdo que en el catolicismo existían las Almas en Pena salvables a través del rezo. La democracia es laica, de manera que no hay rescate. También recuerdo que la democracia es un invento griego. En La república de Platón se habla con claridad de los elegidos y de los metecos que deben trabajar para que piensen los elegidos. El elegido que se desviaba, pasaba a ser un meteco gracias al ostracismo. El concepto de meteco ha sido superado por el de No Persona, ya que la democracia cree en el progreso…
“Pasemos a otros puntos, ya que no se puede hablar de política: la No Persona que se llama Helenita Paz es Sagitario. Nació el 12 de diciembre, fecha que la inclina a sentirse Patrona de México y Salud de los Desamparados. Como es difícil que luzca el uniforme, sus dotes militares pueden llevarla a la demagogia y convertirla en líder…”.
He aquí, en voz de una No Persona, los niveles a que fueron sometidas Elena Garro y su hija por el sistema mexicano en complicidad con el mundo intelectual. Sin duda nos falta un buen tramo para devolverles a estas dos mujeres su personalidad e inmenso talento.

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