Tantadel

septiembre 08, 2016

Los “éxitos” de la CNTE

Ganan lugar las escuelas “patito”

Al parecer las políticas del gobierno de Peña Nieto, algo así como las tesis de Gandhi (perdón por la comparación), relacionadas con la revuelta (no revolución) que la CNTE ha llevado a cabo y que parecieran casi acciones de guerrilla urbana, triunfaron. Ahora hasta Aurelio Nuño se ve como triunfador, mientras que Chong pide su parte en la sucesión presidencial.  El caso es que la violencia de un puñado de bárbaros hartó a la población afectada y a partir del pasado lunes los padres de familia se han dedicado a recuperar las escuelas cerradas y a impedir que cierren nuevas. Los bloqueos carreteros, las agresiones a edificios públicos, las marchas para trastornar ciudades y demás bellezas quedan para ver si alguna vez el gobierno interviene y pone un poco de orden para que los empresarios no se quejen de sus cuantiosas pérdidas.
Por lo pronto allí están las victorias pírricas. Organizaciones de padres de familia, asociaciones de derechos civiles serias y hasta los propios alumnos se han lanzado contra los integrantes de la CNTE para impedir más desaguisados. En Chiapas, por ejemplo, lo que no consigue el gobierno de un imberbe inexperto, lo llevan a cabo esas agrupaciones cansadas de ver a sus hijos víctimas de un grupo de maestros revoltosos. Un caso que revela las reacciones de quienes desean escuelas abiertas es un alumno que en Chiapas se abalanzó contra un tipo que buscaba cerrar su escuela. El joven, desesperado, atacó al disidente con una navaja.
Pero lo más grave es que ya ocurrió algo que debería preocupar a los “progresistas”: en todos los estados afectados y en la CDMX ahora proliferan las escuelas particulares. Esto es, la educación pública retrocedió gracias a los “defensores” de privilegios más que añejos y preocupaciones por defender la ignorancia. La otrora orgullosa educación pública, merced a las acciones salvajes de un grupo de reacios a los cambios, ahora gana en desprestigio y le cede un lugar importante a cualquierprimaria o secundaria patito.
En este punto los “éxitos” se comparten. Comienza con la SEP que no supo plantear y echar andar una reforma educativa sin consultar a los afectados y sigue con la reacción brutal de la CNTE. Ambas han contribuido a envilecer una historia educativa que llega a su punto más alto cuando el gobierno de López Mateos, con Jaime Torres Bodet en la SEP, echa a andar el grandioso proyecto del Libro de Texto Gratuito.
Luego de tanta destrucción y de tantos diálogos inútiles, vemos el campo de batalla y los más afectados son los niños y, desde luego, la gran mayoría del magisterio que siguen sin saber qué hacer ante un destino incierto. ¿Vale la pena la reforma educativa tal como la propone el gobierno? Tengo mis dudas. Formado en el magisterio, de segunda enseñanza hasta enseñanza superior, he podido ver cómo se educan ahora los normalistas, cómo mal viven con sueldos de miseria. Si hay corrupción o si no hay mayor profesionalismo no es por falta de ganas sino porque hay que trabajar en mil cosas para medio vivir.
Aurelio Nuño se encontró de pronto como secretario de Educación Pública, nombrado más por amistad que por sus conocimientos sobre el tema. Desconocía el estado de las escuelas y las carencias de los niños. Sigue sin tener idea de lo que maneja, a lo sumo, como todo funcionario, es experto enselfies y discursos poco serios que denotan su conocimiento de los problemas esenciales del magisterio. No solamente hay que obligarlos a aprender inglés, a manejar nuevas tecnologías y utilizar metodologías exitosas en otros países, hay que comenzar por lo básico, lo fundamental, preparar a los maestros desde que ingresan en la Normal y a los niños darles escuelas modernas y funcionales. El resto es demagogia de un lado y de otro. A la que se suman los opositores disfrazados de izquierdistas, curas que defienden causas en las que ya ni el papa cree y empresarios que siempre quieren más dinero.
La ventaja es que los mexicanos estamos ya acostumbrados a los juegos y así como esperamos el premio mayor de la lotería o una medallita de bronce, confiamos en que un día tendremos gobernantes inteligentes, cultos, justos y expertos en los asuntos que manejan.

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